Martes, 28 de Septiembre 2021

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La actualidad de la historia de la novela

“El impío” es la primera novela de Andrés Spokoiny, basada en un personaje casi olvidado como Juan de Prado

Por: El Informador

CREACIÓN. Para Spokoiny este libro le sirvió para expresarse de manera libre y fascinante. ESPECIAL

CREACIÓN. Para Spokoiny este libro le sirvió para expresarse de manera libre y fascinante. ESPECIAL

El escritor Andrés Spokoiny publicó la novela “El impío” (ed. Grijalbo), un relato histórico en el que retoma un personaje un tanto olvidado de la historia de las ideas: Juan de Prado. De origen judeoespañol, De Prado fue un médico y pensador en el siglo XVII, quien influenció en el desarrollo de la filosofía y tuvo una agitada vida que Spokoiny retrata en su primera novela.

Como lector el encuentro con Juan de Prado fue azaroso en una referencia en una nota al pie de página, pero desde el principio capturó su atención: “Encontré el personaje por casualidad, se generó una relación un poco de simbiosis con el personaje.

Como que me tomó de rehén, sentía la necesidad de contar su historia. Muchos novelistas dicen que les pasa lo mismo: la historia los toma prisioneros y no pueden dejar de contarla. Fue un encuentro fortuito con el personaje, pero cuanto más sabía sobre él más me daban ganas de saber más. Más me fascinaba cuando más lo conocía, con la intención de contar su historia”.

Andrés abundó en las características de esta figura histórica que retoma para su novela, un personaje relativamente olvidado: “Es alguien que duda de todos los dogmas, del católico, del judío y de las ideas filosóficas que él mismo cree. Nunca llega a sistematizar una teoría filosófica propia. Spinoza, quien toma sus ideas, crea un sistema filosófico alrededor de sus pensamientos. Juan de Prado es un hombre un poco trágico, tiene las ideas pero no tanta constancia o disciplina para poner en orden y generar un sistema filosófico. Por eso es olvidado, sus discípulos lo terminan sobrepasando. Siempre las ideas surgen de la interacción entre mucha gente. Es su tragedia, pero en realidad sin él Spinoza no hubiese existido. Toda esa época, ese momento de grandes dudas habría sido diferente, y el mundo hubiera sido distinto”.

En la prosa de Andrés se combina la vida cotidiana de Juan, al mismo tiempo en que se hace un recuento de su pensamiento: “Es una novela casi diría de aventuras, porque su vida es muy pintoresca, muy novelesca, llena de romance, escapes milagrosos de la garra de la inquisición. Es una vida fascinante, recorre muchos países, le pasa un poco de todo. En ese sentido es una narrativa de aventuras, pero por otro lado la base es una reflexión filosófica, son las ideas lo que lo embarca en este periplo, justamente sus ideas. Es una novela que trata de conjugar lo narrativo con lo reflexivo, no fue fácil para un escritor primerizo como yo”.

A propósito de su interés por escribir una novela histórica, el autor comentó sobre el proceso y la escritura del libro: “Como justamente es un personaje olvidado el trabajo de reconstruir su historia fue detectivesco, ir reconstruyendo la historia de poco, ir encontrando retazos de su vida a través de indicios. Paradójicamente quienes me ayudaron a reconstruir su vida fueron sus detractores: los archivos de la inquisición en Sevilla tienen mucha información sobre Juan de Prado. Ellos que lo perseguían son los que terminan dándome los elementos para que la posteridad lo recuerde”.

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La lectura de la vida novelada de Juan de Prado no está desconectada de nuestro entorno inmediato, pues la vigencia de su contexto se puede vincular con la actualidad: “Creo que las analogías con el siglo XXI son muy claras: ambos siglos son momentos de cambio, de quiebre, había pandemias como la nuestra. Hay todo un momento de poner en cuestión el orden social, el orden económico, el orden religioso. Un poco nuestra época es también así. Esos grandes cambios generan angustias, miedo, inseguridad. El ser humano siempre gravita en torno a dos polos: la libertad y la seguridad. Le tenemos miedo a la libertad, porque implica tomar decisiones, enfrentarse a la falta de certezas. Los fanatismos de todo tipo, de derecha, izquierda, religiosos o laicos, dan respuestas de seguridad, en un mundo donde no hay muchas respuestas. La tentación autoritaria es eso: un refugio frente a la incertidumbre que dan los momentos de cambio. No me parece casual que vivamos este resurgimiento. Me parece parte de un patrón que el ser humano vive siempre: buscar la falsa certeza”.

Otra característica presente en esa época y en nuestra contemporaneidad es el pensamiento racional y pensamiento mágico:

“En el siglo XVII había muchas personas que creían en soluciones mágicas, buscar el culpable. Por otro lado un pensamiento científico que empezaba a entender cómo se propaga, cuáles eran los focos. Es interesante que a pesar de que el tiempo pasó todavía existe ese pensamiento mágico, hay muchos debates de juntar a la gente o no. La mezcla entre crisis sanitaria y crisis económica, cómo impacta más a los pobres que a los ricos. Muchas de las actitudes que la gente toma en tiempos de pandemia no han cambiado. El ser humano avanza por un lado pero por otros lados estamos en el mismo lugar”.

Andrés Spokoiny se ha dedicado a la filantropía, algo que también lo vincula con Juan de Prado. Para el autor, “La labor filantrópica siempre está la relación con el otro, entender al otro en toda su multidimensionalidad. Me parece que eso es clave tanto en la historia de Juan de Prado como en mi trabajo cotidiano. También entender un poco los procesos sociales, en eso se basa mi trabajo filantrópico, buscar soluciones y problemas que están en el mundo hoy en día. En el libro fue tratar de entender los procesos sociales de esa época y cómo afectaban en los individuos. Juan de Prado fue una figura muy generosa, no era rico, no tenía dinero para donar, pero era médico, un médico de pobres que trabajaba gratis. Durante la plaga era médico voluntario para atender a enfermos de la peste, hay una consciencia social presente en el personaje”.

MQ

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