Miércoles, 30 de Septiembre 2020
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-Kafkianas

Por: Jaime García Elías

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Alguien dijo que “si México no existiera, Kafka lo habría inventado”...

Tres botones de muestra de rabiosa actualidad: una, las celebraciones “light” de “El Grito de Independencia” programadas para hoy, con los desfiles y verbenas multitudinarias que ordinariamente ocurren en plazas y calles, reducidas esta vez, a causa de la pandemia, a representaciones simbólicas; otra, la rifa, igualmente simbólica, del avión presidencial; y la otra, la última etapa de la “preconsulta” -simbólica también- encaminada a que las administraciones de los expresidentes de la República, “se revisen e investiguen a efecto de deslindar responsabilidades penales y administrativas”.

-II-

Aunque se les supondría agotados, los tres temas siguen en la palestra...

El primero, porque los estudiosos de la filosofía de las multitudes concuerdan en que “el rito contribuye a reforzar el mito”, especialmente en pueblos como el mexicano, inclinados ancestralmente a exteriorizar emociones y sentimientos vinculados con sus tradiciones y creencias.

Así, se supone que disposiciones como las de quedarse en casa y guardar la sana distancia al efecto de reducir al mínimo el riesgo de contagios, resisten excepciones (o “trampas”, si se prefiere) como las contempladas para esta ocasión.

La dizque rifa del avión presidencial es la clásica “salida de pie de banco” (incongruencia, despropósito, disparate, pues), discurrida con la intención de hacer malabares ideológicos, dialécticos y verbales con el chayote caliente que la actual administración recibió en herencia de las dos precedentes.

Hay la hipótesis de que la rifa es fraudulenta porque ni el avión ni el inexistente producto de su fallida venta se entregarán a los ganadores, y de que repartir equis cantidad de cachitos del sorteo -que son bienes públicos- entre particulares (trabajadores de los hospitales que atienden enfermos de covid) constituye peculado. Sin embargo, difícilmente dichas hipótesis repercutirán en denuncias formales por los correspondientes presuntos delitos... Y el desenlace será el del famosísimo cuento de Monterroso: “Y cuando despertó, el avión seguía ahí”.

-III-

Finalmente, si la consulta -que casi seguramente será descalificada por la Suprema Corte de Justicia, porque la aplicación de la ley no depende de consultas-, en vez de “revisar e investigar” planteara llevar a los expresidentes al paredón o a la guillotina, sin más trámites, probablemente también habría consenso mayoritario a favor... aunque pocos sabrían decir por qué delitos, a menos aún les importara que la pena capital ya fue abolida, y a menos aún que complacerlos implicara hacer de la presunción de inocencia un papalote.