Viernes, 17 de Septiembre 2021

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AMLO y la seguridad: igualito pero en peor

Por: Diego Petersen

AMLO y la seguridad: igualito pero en peor

AMLO y la seguridad: igualito pero en peor

¿De qué tamaño es la fe de los seguidores del presidente de la república que puede plantear hoy una política de seguridad totalmente contraria a lo que prometió en campaña y no sólo la aceptan, sino que la aplauden? Dejar a la Guardia Nacional y por lo tanto la seguridad pública completamente en manos de las Fuerzas Armadas y renunciar a la posibilidad de un mando civil para la policía tiene consecuencias mucho más allá de quién entrena a los miembros de la corporación policiaca.

La excusa, como en todas las decisiones de este gobierno, es la corrupción del pasado. Pero decir que en este país hubo y hay corrupción es como decir que el agua moja. La pregunta en todo caso es el cómo, sí tenemos alguna certeza de que esta política evitará que nos mojemos, que la corrupción que dice combatir no sólo cambiará de manos.

El presidente cree ciegamente que los militares son menos corruptos que el resto de las personas e instituciones. El almirante Ojeda lo dice sin tapujos y culpa a las instituciones civiles. Discutir si las Fuerzas Armadas son un poco más o menos honestas que el resto de los cuerpos policiacos resulta un absurdo y ocioso, pues los escándalos de corrupción en las corporaciones militares son variados y a todos los niveles. El Ejército y la Marina son, en el mejor de los casos, más opacos y obedientes, pero su relación con el crimen organizado, desde que era sólo contrabando y narcotráfico, está documentada. De dónde, pues, este súbito amor de López Obrador por lo que él llama pueblo uniformado.

Una explicación posible es que, exactamente igual que le sucedió a los presidentes Calderón y Peña Nieto, una vez llegado al poder López Obrador se dio cuenta de que necesitaba a las Fuerzas Armadas en el combate al crimen organizado y en el control del territorio. Nada nuevo bajo el sol; nada distinto. Por tercer sexenio consecutivo las tareas y los presupuestos de las Fuerzas Armadas van al alza. Después de una tendencia decreciente del presupuesto de las Fuerzas Armadas con relación al Producto Interno Bruto durante una década (1996 a 2006) hoy, antes de los 50 mil millones de pesos más recién anunciados, tenemos el presupuesto de gasto militar con respecto al PIB más alto de los últimos 25 años (0.517).

Sin embargo, la militarización creciente de las tareas de seguridad no ha dado resultados, no se ha logrado ni pacificar al país ni controlar los territorios. No se logró con Peña ni con Calderón ¿Por qué ahora habría de ser diferente? Desde la visión de las Fuerzas Armadas la razón de la falta de resultados está vinculada a las limitaciones operativas, de ahí a que exijan una reforma a la ley que les permita actuar en tareas de seguridad pública. No la pudo pasar Calderón; con Peña Nieto pasó la famosa Ley de Seguridad Interior, pero la Corte la rechazó por inconstitucional. Ahora lo volverán a intentar con López Obrador.

Ahora sí que, en materia de seguridad, igualitos pero en peor.

"El Ejército y la Marina son, en el mejor de los casos, más opacos y obedientes, pero su relación con el crimen organizado está documentada".
 

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