Viernes, 28 de Febrero 2020
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Chairos en serio

Por: Pablo Latapí

Chairos en serio

Chairos en serio

Semanas difíciles éstas para ser chairo, entendiendo la sensible diferencia que existe entre estar de acuerdo con el quehacer del presidente López Obrador (que sigue siendo más de la mitad de la población) y ser un recalcitrante fanático que aplaude a ultranza todo que dice y hace el tabasqueño, y que ve en cualquier intento de crítica una defensa de los indefendibles Peña Nieto o Calderón, y que descalifica el sanísimo y democrático ejercicio de criticar las acciones gubernamentales.

Y es que tradicionalmente estos chairos, auténticos panegiristas de la 4T y que revientan en las redes sociales a quien ose tocar a su prócer, ven en todos los dichos y acciones presidenciales actos de tremenda profundidad que van acorde con el más ambicioso proyecto jamás emprendido que es la Cuarta Transformación: La Causa.

No reparan en considerar que algunas de las acciones y propuestas de López Obrador son auténticas ocurrencias y charadas.

Se puede estar de acuerdo con algunas políticas o intenciones emprendidas por el presidente, pero de ahí a ser un incondicional y “comprarlas todas” hay un tramo largo.

Y decíamos que debe ser difícil ser chairo en estas semanas porque han visto como toda esa ideología renovadora y transformadora se ha concentrado en promover un sorteo de lotería, en el que seguramente ellos como militantes incondicionales tendrán que ser vendedores de cachitos de lotería, y todo alrededor del espectáculo del avión presidencial adquirido por gobiernos anteriores que si bien fue un ejercicio de derroche y opulencia, para el presidente López Obrador ha resultado extremadamente rentable simplemente porque ha dado tema (¡y de qué forma!) mientras hay cuestiones puntuales que hacen crisis como el desabasto de medicinas y la atención médica a los más necesitados y que pasan a un muy segundo plano.

Basta decir que la atención que ha acaparado el presidente con el tema del avión ya le ha redituado y con creces cada peso pagado por el avión por sus antecesores.

Y es que es tiempo de que los propios chairos, si realmente quieren apoyar a su prócer, empiecen por tomarse en serio ellos mismos y busquen la forma de apuntalar un proyecto que si bien arrancó con toda la energía y todo el entusiasmo ha entrado en la fase crítica del segundo año de gobierno, el de la realidad, donde los ideales y las buenas intenciones se frenan por la realidad, la carga burocrática y la falta de recursos.

Nada mejor para el país que los chairos apuntalen el proyecto de López Obrador, pero que lo hagan sumando con el resto de la población; primero con quienes aceptan el quehacer del presidente, y después (¿por qué no?), con el resto, porque ya es tiempo de unión y dejar de lado las descalificaciones.

Y, además, si pretenden vender seis millones de cachitos de lotería (que son muchísimos) necesitan clientes, y esos están entre todos los mexicanos.

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