Miércoles, 30 de Septiembre 2020
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Derechairos, comunismo y derechos

Por: Rubén Martín

Derechairos, comunismo y derechos

Derechairos, comunismo y derechos

Entre los opositores al actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (destacan el Frente Nacional Anti AMLO y personajes conservadores), va imperando una idea propagandística de acusar al mandatario mexicano de estar encaminando al país hacia el comunismo o el socialismo.

Esta idea puede funcionar bien como propaganda para articular y movilizar a quienes no simpatizan y se oponen al gobierno de la Cuarta Transformación, pero es falsa.

La idea de una parte de la derecha mexicana y de los llamados derechairos de que este gobierno se está encaminando hacia el comunismo o socialismo, no sólo está equivocada sino que además está fundada en la ignorancia.

No se necesitaría leer extensos tratados de ciencia política para demostrar esa falsedad. Un repaso rápido por Wikipedia podría despejar esta idea ignorante. Basta analizar las principales políticas del actual gobierno para confirmar que en realidad es una administración mucho más parecida en sus políticas públicas a los gobiernos anteriores.

Son varios los analistas que ven más continuidades que transformaciones respecto al periodo anterior, calificado por el mismo López Obrador como neoliberal. Un ejemplo de ello es que no sólo no cuestionó el tratado de libre comercio con América del Norte, sino que ratificó un nuevo tratado comercial, acuerdos que son los pilares del actual capitalismo de mercado.

Aunque se hayan aumentado los programas y se enfaticen ciertas políticas sociales, el núcleo de régimen de mercado con democracia liberal sigue intacto en el gobierno de López Obrador.

De modo que es una falacia de los conservadores y de la derecha mexicana, y de personajes nefastos como el cardenal Juan Sandoval Íñiguez, de que el gobierno de López Obrador se encamina hacia un régimen comunista.

Estos mismos personajes u organizaciones que aseguran que vamos hacia el comunismo, de otro lado, admiran los modelos de los países más desarrollados, pero parecen desconocer cómo llegaron a tener ciertos estándares de desarrollo, progreso y derechos.

Quienes ven a países europeos o Estados Unidos como modelos a seguir, casi con seguridad desconocen que buena parte del progreso y del desarrollo que existe en esos países provienen de luchas sociales que dieron precisamente socialistas, comunistas y anarquistas.

Por ejemplo, el derecho a tener una jornada laboral de ocho horas. Probablemente los derechairos ignoran que es producto de luchas obreras radicales donde había diversas corrientes de izquierda y que incluso algunos anarquistas dieron la vida por ello (los Mártires de Chicago).

O el derecho que tienen a votar las mujeres mexicanas, de derecha o reaccionarias, fue obtenido en el mundo gracias a las luchas que dieron mujeres socialistas o comunistas como Rosa Luxemburgo y mujeres progresistas en todo el mundo, incluido Jalisco con la lucha de mujeres progresistas como María Arcelia Díaz.

Los estados de bienestar desarrollados que la derecha admira de Estados Unidos, Francia o Suecia, en realidad se ganaron gracias a las luchas de movimientos socialistas o progresistas.

La mayoría de los derechos de que gozamos, no sólo en México sino en buena parte del mundo, no son concesiones de estados conservadores, ni mucho menos. Son producto de luchas sociales de los de abajo y de los explotados. Después esos derechos son capturados por Estados nacionales, derivado del antagonismo social, y son obligados a incorporarlos en estados de derecho. Y esos Estados utilizan esos derechos para apaciguar los movimientos, pero también para usarlos para la reproducción del capital.

Al final de cuentas todos los Estados nacionales, ya sea México, Estados Unidos o Suecia, son estados que sirven a la reproducción del capital, pues el capitalismo es el sistema-mundo que impera hoy en la moderna sociedad.

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