Lunes, 21 de Junio 2021

LO ÚLTIMO DE Ideas

Ideas |

Enroque; mensaje adecuado en el momento adecuado

Por: Diego Petersen

Enroque; mensaje adecuado en el momento adecuado

Enroque; mensaje adecuado en el momento adecuado

Nada cuida tanto López Obrador como las finanzas públicas. Si algo tiene claro el presidente es que el último intento de una economía social en el México de los setenta, con Echeverría y López Portillo, fracasó, entre otras cosas, por dos sucesivas crisis (1976 y 1982), ambas vinculadas con las finanzas del sector público; los avances en el salario de los trabajadores y con el discurso de la justicia social se diluyeron en la hiperinflación, el impuesto de los pobres. Hemos criticado incluso que por momentos la política económica lopezobradorista peca de exceso de ortodoxia, que es más neoliberal que los neoliberales en materia macroeconómica, que está obsesionado por la paridad peso-dólar, lo cierto es que en eso no se mueve un ápice.

Los cambios en el gabinete económico, Arturo Herrera a irá de gobernador de Banco de México y Rogelio Ramírez de la O a la Secretaría de Hacienda, son una reafirmación de que el presidente quiere mantener finanzas sanas y control de la inflación.

Contrario a los que auguraban la catástrofe ante la no reelección de Alejandro Díaz de León al frente de Banxico y veían en ello el signo de que se rompería la disciplina fiscal, el presidente propone para esa cartera al economista más calificado y sensato de su entorno: si algo tiene Herrera es conocimiento y disciplina. No sólo eso, es de los pocos en el gabinete que sabe decirle no al presidente cuando toca, pero también cómo sí. Contrario a lo que ha sucedido en la Corte o en algunos organismos autónomos, los tres nombramientos que ha hecho López Obrador en el Banco de México han sido de muy buen nivel.

El nuevo secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, es el economista más cercano a López Obrador desde 2006. Era él quien estaba propuesto para esta cartera en las dos ocasiones que no logró la presidencia. Si no entró como secretario desde el inicio de este sexenio fue por compromisos que el nuevo secretario había adquirido previamente, pero incluso desde lejos seguía siendo quien le hablaba al oído al presidente. Ramírez de la O es un economista con trayectoria y reconocimiento en instituciones internacionales, pero sobre todo alguien que genera confianza, un viejo conocido de los inversionistas mexicanos y extranjeros que ha sostenido que el problema a resolver no es la macroeconomía sino la economía real, en los mercados, donde los monopolios impiden el crecimiento.

Cuando la economía mexicana tiene que comenzar a recuperarse tras la crisis provocada por la pandemia, el presidente suma talento, un elemento más bien escaso en el actual gabinete. Con este enroque manda el mensaje adecuado en el momento adecuado.