Lunes, 28 de Noviembre 2022

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Grupo UdeG vs Alfaro… otro episodio

Por: Jorge O. Navarro

Grupo UdeG vs Alfaro… otro episodio

Grupo UdeG vs Alfaro… otro episodio

Los dos grupos de poder que dominan en Jalisco midieron sus fuerzas. Y aunque a primera vista hay vencedor y derrotado, lo que se observó ayer fue uno más de los episodios de una historia que seguirá escribiéndose en 2023.

La manifestación organizada por la Universidad de Guadalajara fue gigantesca. Paralizaron, literalmente, el corazón de la ciudad. El tamaño podría pasar a segundo plano, pero se convirtió en tema de discusión por la que, previsiblemente, sería una batalla de cifras: Protección Civil de Guadalajara dio a conocer que en la Plaza de la Liberación había 12 mil personas, y contabilizó como máximo 38 mil en todos los corredores viales por donde avanzaron los manifestantes.

La Universidad, por su parte, anunció que sus propios elementos (¿usted sabía que había una oficina universitaria de Protección Civil?) contabilizaron 140 mil asistentes, e incluso en el mitin que se realizó en la Plaza de la Liberación, afirmaron que era “la manifestación más grande de la historia de Jalisco”.

Un hecho sorprendente ocurrió más temprano: por diferentes fallas se detuvo el servicio del Tren Ligero al menos en las líneas 1 y 3. No hay antecedentes de un suceso así. Quizá durante la etapa más intensa del temporal de lluvias se hace recurrente la interrupción del servicio en la Línea 1 por inundaciones, pero lo de ayer fue hasta irrisorio, porque incluso un vehículo se averió justo encima de las vías del Tren Ligero.

La interpretación inmediata: un boicot de las autoridades para bloquear la llegada de manifestantes a las marchas y el plantón final.

La versión fue rechazada por el gobernador del Estado, que reiteró su disposición para dialogar con los directivos de la Universidad, pero no para atender los intereses “de Raúl Padilla”. Además, aplaudió que los diputados del Congreso local aprobaran el presupuesto para el año 2023, y sobre todo, avaló que reasignaran 37 millones de la institución educativa, porque no permitirá que con recursos públicos, se organicen marchas y protestas.

Y mientras tanto, la Universidad culminó la movilización multitudinaria al más puro estilo de los años 80 del siglo pasado.

Los miles de estudiantes, académicos y padres de familia (a los que nunca mencionaron, a pesar de que hubieran brindado mayor legitimidad a la movilización), tuvieron que aguantar bajo el calor inclemente, los típicos discursos de dirigentes sindicales, de la diputada Mara Robles y hasta de la dirigente de la FEU, hasta que finalmente habló el rector Ricardo Villanueva.

Todos se dirigieron a los manifestantes desde un templete en el que era evidente que se había instalado la élite que gobierna a la Universidad: varios ex rectores (incluido Raúl Padilla López, que trató de pasar desapercibido en segunda fila y a quien nadie mencionó), viejos y nuevos funcionarios universitarios; los dos diputados del partido Hagamos -que antes intentaba matizar sus evidentes vínculos con la cúpula universitaria- y los dirigentes sindicales universitarios.

El evento tuvo un sabor rancio y añejo que hizo evidente el choque entre los dos grupos de poder: los que encabezan el gobernador y el líder moral.

En síntesis: la Universidad declaró, a mano alzada, “non grato” al gobernador. Seguramente no se le volverá a ver en un campus universitario.

Pero ya llega el año 2023. Aún con presupuesto insuficiente y en medio del rechazo mutuo, se aproximan las negociaciones electorales. Veremos.

jonasn80@gmail.com / @JonasJAL

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