Jueves, 21 de Octubre 2021

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Lo qué nos dicen las Olimpiadas

Por: María Belén Sánchez

Lo qué nos dicen las Olimpiadas

Lo qué nos dicen las Olimpiadas

En estos días todo el mundo está pendiente de los juegos Olímpicos que se están llevando de una manera verdaderamente fuera de serie en el corazón de Japón.

Este evento que periódicamente se programa a lo largo y ancho del mundo en donde se dan cita los deportistas más destacados del mundo en la diversidad de disciplinas deportistas.

Ciertamente en un tiempo como el que estamos viviendo, era casi impensable que pudieran realizarse, pero como podemos ver, todo es posible cuando hay buena voluntad y sobre todo cuando las cosas se programan bien y se llevan en armonía.

De estos eventos siempre hemos tenido mucho que aprender, aunque no siempre hemos llevado a la práctica las enseñanzas que nos comunican.

Sobre todo en una época tan difícil y conflictiva en que todavía se ciernen amenazas en los firmamentos de cada nación.

Pero la sabiduría y la capacidad organizativa de los anfitriones son de verdad un ejemplo que debemos admirar y sobre todo tratar de imitar.

El hecho de mantener estadios limitados en participantes como público además de ser una medida altamente solidaria, nos habla de algo muy raro en el deporte, que se ha venido institucionalizando como el gran negocio del mundo actual. Esta es otra cosa que debemos aprender:

Los eventos por el deporte, no por el negocio.

Aunque en dichos eventos se premia y se favorece altamente la competitividad, hay que hacer notar que es más gratificante el participar en un deporte, que el ganar, y que las distintas categorías tienen su resonancia a otros niveles, por eso todos merecen nuestro elogio y nuestro aplauso.

* * *

Ahora que bajando a la realidad, en donde las cuestiones prácticas que estamos viviendo en nuestra patria, nos llevan de veras a entristecernos, porque la solución a problemas y el camino abierto hacia un futuro tal como lo hemos soñado, no se perfila muy halagüeño.

Tenemos que considerar que los caminos abiertos a la esperanza no son los que más brillan, sino que vemos cómo sigue germinando la violencia y cómo en vez de brotar flores que hablen de esperanza, seguimos contemplando cómo se siguen favoreciendo entes “de defensa” que a la corta o a la larga generan más encuentros catastróficos..

Y esto no es deporte, no se lleva con un afán de superación, aunque implicara competencia. Miramos en torno y no vemos una promoción de valores, de una educación de fondo que favorezca progreso en una escalada de superación continua.

O si lo hay, a decir verdad no los vemos, o por lo menos no tan evidentes. Y eso es lo que debemos promover, para que a la hora en que los juegos olímpicos nos inviten, sepamos estar a la altura en todos los aspectos, de educación, de cortesía y de habilidad para el deporte que nos ha tocado desempeñar.

Y en fin, nuestra labor cotidiana, también podemos ejercerla como un deporte en donde nos desenvolvemos “como los mejores”. La medalla la recibimos en el silencio del corazón y el premio nos lo da el destino

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