Lunes, 30 de Marzo 2020
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Su voto duro nubla a AMLO

Por: Jaime Barrera

Su voto duro nubla a AMLO

Su voto duro nubla a AMLO

Finalmente la realidad se impuso y pese al “blindaje moral” y los “escudos” en forma de amuletos y estampas religiosas del líder del gobierno de la autollamada cuarta transformación, las autoridades federales reconocieron ayer, al fin, la grave amenaza de la pandemia del coronavirus en México al decretar la entrada a la segunda fase de esta contingencia.

Entrar a esta nueva etapa de la epidemia (que había sido detectada ya por la Organización Mundial de la Salud, que había urgido al gobierno mexicano a actuar con mayor celeridad ante este brote infeccioso) significa una elevación del riesgo de contagio, por sumar a los casos importados o infectados fuera del país, el inicio de la fase de infección por contacto entre personas que no necesariamente tienen antecedentes de viaje, sino que los afectarán los múltiples portadores que estuvieron cercanos a los primeros casos que dispersaron este nuevo virus.

A reserva de que no nos salga muy cara la lentitud con la que actuó el gobierno mexicano, que se vio rebasado por los presidentes de otros países y por gobernadores, incluso de Morena, y de la eficacia y resultados que den las acciones anunciadas ayer sin la contundencia esperada, lo que habrá que consignar aquí es el extraño y criticado papel que jugó en la etapa inicial del COVID-19 el líder de la 4T, Andrés Manuel López Obrador.

Fue claro que el Presidente minimizó siempre la llegada del coronavirus, al grado de que todavía el domingo pasado, mientras sus homólogos de otro países, la OMS, los expertos, los gobernadores de distintas entidades del país, y hasta miembros de su propio gabinete exigían medidas de higiene personal, de distanciamiento y aislamiento social para tratar de mitigar lo más posible el número de contagios y la consecuente saturación de hospitales, AMLO seguía con sus giras con abrazos y saludos de beso y manos, y les pedía a los mexicanos salir a la calle y hacer su vida normal.

¿Por qué López Obrador fue a contracorriente y jugó al límite ante un escenario claramente catastrófico a juzgar por lo que se padeció en China, y se está padeciendo en Italia, España y Estados Unidos? ¿Por qué no le importó recibir críticas internacionales de ser el peor ejemplo de un líder en el manejo de la contingencia?

Mi teoría es que a López Obrador lo nubló su voto duro. Como en sus mañaneras y en otras decisiones de gobierno, el tabasqueño juega sólo para “su pueblo”, más que asumirse como Presidente de todos los mexicanos. Desde luego que una gran fortaleza del gobierno de la 4T es la reorientación presupuestal para los sectores más pobres del país. Pero de nueva cuenta a López Obrador le ganó su maniqueísmo. El ver a los que no están de su lado, como adversarios. No se explica de otra manera el menosprecio de AMLO a que los mexicanos se quedaran en casa. Él pensaba en su voto duro, en la gran mayoría que vive al día y que no puede darse el lujo de quedarse en su casa, estén o no enfermos, para no perder el ingreso del día para comer lo indispensable. Parecía que para él, el indispensable distanciamiento social era cosa de “fifís”, más aún porque era enfermedad inicialmente de viajeros y esquiadores. Ojalá el reconocimiento del escalamiento de la epidemia disipe esas ideas polarizantes que nublan la visión al Presidente más popular de la historia reciente de México y lo hacen ver errático y fuera de lugar.

jbarrera4r@gmail.com

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