Mucho antes de que Kolkata se llene de luces, tambores y multitudes, el festival comienza en lugares mucho más pequeños: talleres donde el olor de la arcilla húmeda se mezcla con el sonido de las herramientas de los artesanos. En estos espacios, cientos de artistas trabajan durante meses para transformar barro en las figuras que ocuparán los grandes altares de Durga Puja, una de las celebraciones religiosas y culturales más importantes de Bengala Occidental.En 2026, la ciudad se prepara nuevamente para recibir el festival entre el 16 y el 21 de octubre. Mientras se acerca la fecha, los artesanos terminan de moldear, pintar y decorar las representaciones de Durga y de las otras deidades que la acompañan.La materia prima tiene además un significado especial. Tradicionalmente, las esculturas se elaboran con arcilla procedente del río Ganges, que después se mezcla y trabaja hasta adquirir la forma de la diosa y su familia. El barro establece desde el principio un vínculo entre la celebración, el territorio y la naturaleza.El trabajo comienza mucho antes de que los visitantes puedan contemplar los enormes pandals, los pabellones temporales que durante el festival transforman diferentes zonas de Kolkata en escenarios religiosos y artísticos.Los artesanos construyen primero una estructura de soporte y después añaden capas de paja y arcilla. Poco a poco aparecen los cuerpos, los rostros y las extremidades de las figuras. Cuando la arcilla se seca, comienza una de las etapas más delicadas: pintar y dar expresión a los rostros.Uno de los momentos más importantes es conocido como Chokkhu Daan, literalmente “ofrenda de los ojos”. Los artistas pintan los ojos de Durga con especial cuidado, siguiendo una tradición que considera este acto como la incorporación simbólica de la vida a la imagen.En las calles de Kolkata, B además, los artesanos no trabajan únicamente para producir esculturas aisladas. Alrededor de ellas se construyen instalaciones monumentales en las que participan escultores, pintores, diseñadores, carpinteros, iluminadores y otros especialistas.El resultado convierte a Durga Puja en una celebración donde religión y arte público están profundamente relacionados. Cada pandal puede adquirir una identidad propia, desde recreaciones de templos y palacios hasta instalaciones contemporáneas inspiradas en acontecimientos sociales, arquitectura o tradiciones locales.Durga, además de ser la figura central del festival, es una de las principales deidades de la tradición hindú. Su historia más conocida está relacionada con la batalla contra Mahishasura, un poderoso asura —ser asociado en la mitología hindú con fuerzas que se oponen al orden divino— que había recibido una protección que hacía extremadamente difícil derrotarlo.Según la tradición, los dioses combinaron sus poderes para crear a Durga. La diosa recibió armas y atributos de distintas divinidades y se enfrentó a Mahishasura hasta derrotarlo. Por ello, Durga es asociada con la fuerza, la protección y la victoria del orden sobre las fuerzas destructivas. Su historia también explica buena parte de la iconografía que aparece en las esculturas.La representación tradicional muestra a Durga con varios brazos, cada uno de ellos capaz de sostener un arma o atributo diferente. Entre los objetos que puede portar aparecen el tridente de Shiva, el disco de Vishnu, el arco y la flecha, la espada y otros instrumentos asociados con diferentes deidades.La multiplicidad de brazos es una forma visual de expresar que la diosa posee poderes y capacidades que superan los límites humanos. Cada arma, además, remite al poder que una determinada divinidad puso a disposición de Durga.Bajo sus pies suele aparecer Mahishasura, mientras que la diosa monta un león, símbolo de poder y fuerza. Junto a ella aparecen tradicionalmente sus hijos: Ganesha, Kartikeya, Lakshmi y Saraswati, formando una composición familiar que ocupa el centro de numerosos altares bengalíes.Los colores, las flores, las telas y los adornos utilizados en las esculturas y los pandals forman parte de una estética cuidadosamente construida.El rojo, por ejemplo, ocupa un lugar especialmente importante en la tradición bengalí y suele relacionarse con fuerza, energía y auspiciosidad. Por eso es frecuente encontrarlo en los saris, decoraciones y elementos rituales asociados con Durga.El dorado, mientras tanto, puede enfatizar el carácter majestuoso y divino de la figura. Las joyas, coronas y ornamentos convierten a la escultura en una representación de poder, mientras que las flores aportan otro nivel de significado dentro de las ofrendas.Pero cada año los artistas también experimentan. Los pandals de Kolkata se han convertido en lienzos donde las tradiciones religiosas conviven con nuevas formas de expresión artística, arquitectura e iluminación.Durante los días del festival, familias enteras recorren la ciudad para contemplar las diferentes instalaciones, mientras los tambores tradicionales acompañan las ceremonias y las calles permanecen llenas hasta altas horas de la noche.Aunque Durga Puja tiene una profunda dimensión religiosa, su importancia en Bengala Occidental trasciende el ámbito del templo. La celebración se ha convertido en una de las principales expresiones de identidad cultural bengalí. Existe incluso una idea especialmente poderosa asociada con el festival: Durga vuelve a casa.De acuerdo con una tradición ampliamente extendida, la diosa visita durante estos días el hogar de sus padres junto con sus hijos. Por eso el festival puede interpretarse también como una celebración del regreso, de la reunión familiar y de las raíces.Esta idea ayuda a explicar por qué Durga Puja ocupa un lugar tan importante entre la diáspora bengalí. El festival también se trata de recuperar temporalmente una conexión con la comunidad, la familia y el lugar de origen.Después de varios días de ceremonias y celebraciones, las imágenes son llevadas en procesión hasta el río y sumergidas en el agua. La arcilla que alguna vez fue tomada del Ganges regresa finalmente al mismo flujo del que provino. La inmersión, conocida como Visarjan, expresa la naturaleza temporal de la forma física y el retorno de Durga a su morada divina.Así, el festival construye un ciclo completo: la arcilla surge de la tierra y el río, los artesanos la convierten en una representación de la diosa, la comunidad la recibe y venera durante varios días y finalmente la devuelve al agua.En las semanas previas al Durga Puja de 2026, los talleres de Kolkata vuelven a repetir ese proceso. Entre pinceles, paja, arcilla y pigmentos, los artistas terminan de preparar a la diosa que pronto ocupará el centro de una ciudad transformada por el arte y la devoción.Cuando finalmente lleguen las celebraciones del 16 al 21 de octubre, aquellas figuras que hoy todavía permanecen en los talleres serán contempladas por miles de personas. Y, después de unos días, volverán al río para que el ciclo pueda comenzar nuevamente el próximo año.TG