Sábado, 25 de Julio 2026

El 'Lago' volvió a desplegar sus alas en el Degollado

Bajo la dirección artística de Lucy Arce, la compañía estatal presentó una versión construida a partir de la coreografía clásica de Marius Petipa y Lev Ivanov

Por: Fausto Salcedo

La noche terminó recordando por qué

La noche terminó recordando por qué "El lago de los cisnes" continúa ocupando un sitio privilegiado dentro de la historia del ballet. EL INFORMADOR/J. Acosta

El Ballet de Jalisco volvió a encontrarse con uno de los mayores desafíos de su repertorio la noche de este viernes. Cuando el telón se abrió, una hilera de cisnes ocupó el escenario con una precisión casi geométrica. Ningún movimiento parecía aislado: cada brazo encontraba continuidad en el siguiente, cada desplazamiento prolongaba el del cuerpo vecino, hasta convertir al conjunto en una sola figura en movimiento. La partitura de Piotr Ilich Chaikovski terminó de conducir al público hacia la historia de "Odette", "Sigfrido" y el hechizo que, desde finales del siglo XIX, permanece entre las obras fundamentales del ballet clásico.

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La respuesta apareció desde las butacas. Los primeros aplausos surgieron al concluir las variaciones más exigentes y volvieron a escucharse conforme avanzaba la función. Familias completas, estudiantes de danza, maestros y espectadores que acudían por primera vez al ballet compartían la misma atención. Los teléfonos permanecieron guardados durante casi toda la representación y el silencio sólo se interrumpía cuando el virtuosismo técnico encontraba un cierre particularmente limpio.

Así comenzó la nueva temporada de "El lago de los cisnes" en el Teatro Degollado. Bajo la dirección artística de Lucy Arce, la compañía estatal presentó una versión construida a partir de la coreografía clásica de Marius Petipa y Lev Ivanov, interpretada por un elenco de 40 bailarines entre integrantes del Ballet de Jalisco y aprendices invitados. La producción conserva la historia del príncipe "Sigfrido" y "Odette", la joven condenada a vivir convertida en cisne por el hechizo de "Von Rothbart", una trama que desde hace más de un siglo permanece entre las más representadas del ballet universal.

EL INFORMADOR/J. Acosta 
EL INFORMADOR/J. Acosta 


 

Desde el primer acto quedó claro que el mayor sostén del montaje descansaba en el trabajo colectivo. Con "Odette", la delicadeza de los brazos y la contención de cada desplazamiento construyeron la imagen de una mujer atrapada entre el deseo de recuperar su libertad y el temor permanente al hechizo que la mantiene cautiva. "Sigfrido" respondió desde un lenguaje distinto. Sus variaciones estuvieron marcadas por la amplitud del movimiento, la energía de los saltos y un impulso constante hacia adelante. Las elevaciones se desarrollaron con naturalidad y la confianza entre los intérpretes permitió que la historia conservara su dimensión dramática.

La aparición de "Odile", el "Cisne Negro", transformó el ambiente del segundo acto: el contraste con la suavidad de "Odette" resultó inmediato. Los movimientos adquirieron una intensidad distinta, y los giros aceleraron el pulso de la función. También el personaje de "Von Rothbart" aportó una presencia escénica que sostuvo buena parte de la tensión dramática. Sus intervenciones marcaron los cambios de atmósfera y recordaron que la historia no depende únicamente del romance entre los protagonistas, sino del conflicto permanente entre el deseo de libertad y el poder del hechizo.

 EL INFORMADOR/J. Acosta
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La función confirmó, además, el rigor técnico que exige este título para cualquier compañía. Cada formación colectiva requería una precisión absoluta; cada transición debía conservar la armonía del conjunto. Lucy Arce, la directora, señaló que ese trabajo constituía uno de los mayores retos de la producción: sobre el escenario esa disciplina terminó convirtiéndose en uno de los rasgos más sólidos del montaje.

El cierre encontró al Teatro Degollado repleto de aplausos. La noche terminó recordando por qué "El lago de los cisnes" continúa ocupando un sitio privilegiado dentro de la historia del ballet. Cambian las generaciones de bailarines, cambian las lecturas escénicas y cambian los espectadores que llenan el teatro, pero la combinación entre la música de Chaikovski y una coreografía capaz de convertir la disciplina en belleza conserva intacta su capacidad para conmover a quien la presencia. 

JM

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