Domingo, 31 de Mayo 2026

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Evangelio de hoy: Jesús, el Hijo, nos habla del Padre y de su inmenso amor

Dios envió a su Hijo al mundo para que el mundo se salvara por él

Por: Dinámica pastoral UNIVA

«Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él.». WIKIPEDIA/«La elevación de la cruz», de Pedro Pablo Rubens

«Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él.». WIKIPEDIA/«La elevación de la cruz», de Pedro Pablo Rubens

LA PALABRA DE DIOS

PRIMERA LECTURA

Éxodo 34, 4b-6. 8-9

En aquellos días, Moisés subió de madrugada al monte Sinaí, llevando en la mano las dos tablas de piedra, como le había mandado el Señor. El Señor descendió en una nube y se le hizo presente.

Moisés pronunció entonces el nombre del Señor, y el Señor, pasando delante de él, proclamó: "Yo soy el Señor, el Señor Dios, compasivo y clemente, paciente, misericordioso y fiel".

Al instante, Moisés se postró en tierra y lo adoró, diciendo: "Si de veras he hallado gracia a tus ojos, dígnate venir ahora con nosotros, aunque este pueblo sea de cabeza dura; perdona nuestras iniquidades y pecados, y tómanos como cosa tuya".

SEGUNDA LACTURA

2 Corintios 13, 11-13

Hermanos: Estén alegres, trabajen por su perfección, anímense mutuamente, vivan en paz y armonía. Y el Dios del amor y de la paz estará con ustedes.

Salúdense los unos a los otros con el saludo de paz.

Los saludan todos los fieles.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con ustedes.

EVANGELIO

Juan 3, 16-18

"Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga la vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios".

A propósito de la Magnífica humanidad

El pasado 25 de mayo salió a la luz la primera encíclica del papa León XIV, Magnífica humanitas, que versa sobre “la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial (IA)”. Desde el pontificado del papa Francisco, la IA ha sido tema importante de reflexión no solamente en el ámbito científico, sino también en aspectos sociales, educativos, económicos, políticos, culturales, filosóficos, espirituales y teológicos. Ahora, León XIV, haciendo un recorrido sintético de puntos sobresalientes de la doctrina social de la Iglesia –iniciada en 1891 con la encíclica Rerum novarum de León XIII–, formaliza la postura y la invitación eclesiales respecto a la IA. El pontífice toma como guía un par de episodios bíblicos que reflejan dos actitudes del ser humano frente a Dios, así como dos tipos de autoconciencia sobre la propia condición humana: la torre de Babel y, en contraposición, el proyecto de Nehemías de reedificar, de sus ruinas, el templo de Jerusalén.

Babel representa la pretensión humana de “bastarse a sí misma” al absolutizar su propia condición con total independencia de la divinidad; el motor es la soberbia y el orgullo, lo que, a la postre, elimina la comunicación y el encuentro con el otro; si no se requiere de Dios, mucho menos se requeriría del otro, del diferente, del disminuido.

Por su parte, la imagen de la reconstrucción del templo y la ciudad en ruinas por iniciativa de Nehemías presenta al profeta que “antes de actuar, ayuna, reza e intercede por el pueblo”; el profeta “convoca a las familias, confía a cada una un tramo de muralla para reconstruir, escucha los temores, coordina los esfuerzos y hace frente a las oposiciones. […] La ciudad renace no gracias a la iniciativa de una sola persona, sino a través de la responsabilidad compartida de todo el pueblo”.

Si bien la tecnología ha sido y es una herramienta fundamental para el desarrollo de la humanidad, no debe olvidarse que, como dice el papa León, no es neutral, pues siempre existen muchos intereses, muchas veces egoístas, en su desarrollo, promoción y dominio. Desde la visión cristiana, la humanidad siempre estará llamada a detectar, promover y seguir, precisamente, lo que la hace más libre, más justa, más fraterna, más solidaria. Finalmente, el papa invita a “contemplar en el rostro del Hijo, Jesucristo, esa magnífica humanidad” para que nos ilumine en la época de la IA.

Arturo Reynoso, SJ - ITESO

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