La fotógrafa mexicana Dulce Pinzón regresa a México con “La verdadera historia de los superhéroes”, una serie que reivindica el trabajo de las personas migrantes y cuestiona las narrativas que las mantienen fuera del reconocimiento social. La exposición se puede visitar en el Museo de la Ciudad de Guadalajara, donde permanecerá hasta el 2 de febrero de 2027, con entrada libre.El proyecto comenzó hace aproximadamente 20 años en Nueva York, a partir del interés de la artista por documentar la contribución de los trabajadores mexicanos y latinoamericanos a la economía y la vida cotidiana de Estados Unidos, así como el impacto de su labor en sus comunidades de origen mediante el envío de remesas.“Nació con la inquietud de denunciar la actividad de los migrantes mexicanos, en realidad latinoamericanos en la ciudad de Nueva York, fue en un principio donde hice la serie”, explicó Pinzón en entrevista con EL INFORMADOR.La exposición reúne imágenes en las que hombres y mujeres que desempeñan distintos oficios aparecen caracterizados como personajes de ficción. Con esta decisión, la fotógrafa busca colocar en primer plano a quienes, pese a su participación en el funcionamiento de las sociedades donde viven, suelen permanecer en el anonimato.“Todos los días se levantan, realizan su trajín cotidiano y sin ningún tipo de reconocimiento viven en una invisibilidad”, señaló.La artista considera que el contexto político actual vuelve necesario retomar la serie y acercarla a nuevas audiencias. Aunque el proyecto ha circulado en distintos países y ha adoptado diversos formatos, entre ellos el libro, su interés está en mantener abierta la conversación sobre la migración, el trabajo indocumentado y la identidad latina.“Es para mí ahora una responsabilidad volver a traer el proyecto a la luz”, afirmó.Pinzón contrapone sus imágenes a los discursos negativos sobre la migración y destaca la aportación económica y social de las personas migrantes. Presentada en alrededor de 100 países, la exposición busca resignificar las narrativas sobre la migración indocumentada y la identidad latina, así como promover una mirada colectiva que reconozca su contribución económica, social y humana. La relación de Pinzón con el tema no se limita a la observación fotográfica. A los 20 años emigró a Nueva York para perseguir su sueño de convertirse en artista y fotógrafa. Durante ese proceso trabajó como niñera, mesera y en otros empleos de servicio, experiencias que le permitieron establecer vínculos con la comunidad migrante.“Yo soy una emigrante, es como un poco autobiográfico”, contó.Esa cercanía fue determinante para desarrollar la serie. Algunas de las personas retratadas formaban parte de su entorno y de sus actividades de apoyo comunitario; otras se sumaron conforme avanzó el proyecto, a medida que Pinzón encontraba a quienes podían representar los oficios y personajes que había imaginado.La decisión de vestir a los trabajadores como superhéroes respondió a la búsqueda de una forma de abordar el tema más allá del registro documental convencional. La ficción, el humor y una estética vinculada con la cultura popular mexicana le permitieron presentar la discusión en un lenguaje visual accesible para públicos diversos. “Por eso se me ocurrió el tema de vestirlos como superhéroes en ficción, pues justamente también por el humor mexicano que tenemos tan irreverente”, explicó.Las fotografías no recurren a montajes digitales. Pinzón utilizó fotografía analógica y una cámara de formato medio, por lo que las caracterizaciones y las escenas se realizaron frente a la cámara.“Todo es real. Mi fotografía es analógica. No hay Photoshop en lo absoluto, porque esto es pre-Photoshop”, puntualizó.Para la artista, la construcción de los personajes es parte esencial de la obra, pues cada representación debía reforzar la idea detrás del retrato. Entre los ejemplos que mencionó está la fotografía de Spider-Man, cuya realización requirió resolver cuestiones logísticas, obtener permisos y realizar diversas gestiones. CT