La Filarmónica de París abrió una exposición dedicada a la evolución de la música en los videojuegos, un recorrido que muestra cómo las sencillas melodías de las primeras consolas dieron paso a complejas composiciones orquestales y sistemas musicales interactivos que hoy forman parte esencial de la experiencia de juego.La muestra propone un viaje por varias décadas de historia a través de experiencias inmersivas, consolas clásicas y espacios interactivos dedicados a franquicias como Super Mario, Final Fantasy y otros títulos que ayudaron a transformar la percepción de la música en la industria del entretenimiento digital.El recorrido inicia con una galería sonora acompañada por mosaicos del artista francés Invader, donde los visitantes pueden escuchar fragmentos de bandas sonaras clásicas como la de Breakout (1976) o Pac-Man (1982). Estos primeros títulos estaban limitados por la capacidad del hardware de la época, por lo que sus bandas sonoras se construían con ondas electrónicas muy simples, conocidas popularmente como bits.Sin embargo, aquellos sonidos sencillos representaron el inicio de una revolución musical, al principio las consolas solo podían reproducir unas cuantas notas al mismo tiempo mediante chips de sonido muy limitados, pero los compositores encontraron formas creativas de convertir esas restricciones en melodías memorables.Con el paso de los años, la evolución tecnológica permitió incorporar más canales de audio, sintetizadores avanzados y posteriormente grabaciones con instrumentos reales. Así surgieron bandas sonoras que hoy son reconocidas incluso fuera del mundo de los videojuegos.Sagas como Final Fantasy, The Legend of Zelda o Dark Souls demostraron que la música podía alcanzar el nivel de una producción cinematográfica. En el caso de la saga Souls, las composiciones orquestales acompañan los enfrentamientos contra jefes con coros solemnes y arreglos que enfatizan la sensación de grandeza, peligro y melancolía que caracteriza a la serie creada por FromSoftware.La exposición también recuerda que la música dejó de ser un simple acompañamiento para convertirse en una herramienta narrativa capaz de transmitir emociones, construir identidad para los personajes y reforzar la atmósfera de los escenarios.Uno de los aspectos más innovadores del medio es la llamada música dinámica o adaptativa, una técnica en la que la banda sonora cambia en tiempo real dependiendo de las acciones del jugador.A diferencia del cine, donde la música sigue una secuencia fija, en los videojuegos el sonido puede transformarse constantemente. Si el jugador entra en combate, descubre un secreto o atraviesa una zona peligrosa, la composición responde de manera inmediata sin interrumpir la experiencia.Un ejemplo destacado es Don't Starve, cuya música evoluciona conforme cambia el momento del día, aparecen enemigos o aumenta la tensión por la supervivencia. En lugar de reproducir una sola pista continua, el juego combina diferentes capas musicales que aparecen y desaparecen según lo que sucede en pantalla, haciendo que cada partida tenga un acompañamiento sonoro distinto.Esta capacidad de reaccionar al jugador ha convertido a la música de los videojuegos en una disciplina única dentro de la composición contemporánea, ya que exige crear piezas capaces de adaptarse a cientos de situaciones diferentes sin perder coherencia.Durante la visita, Pierre, un francés de 43 años, recordó con nostalgia las tardes que pasaba en las máquinas recreativas. "Esto me recuerda a los años 90 y a la paga que tenía los domingos, de una moneda de 10 francos o de cinco, que metía en los recreativos para intentar ganar a la máquina", comentó a los medios.Para él, la exposición también representa una oportunidad para demostrar que los videojuegos forman parte del patrimonio cultural de varias generaciones. "Para una persona como yo, que tiene más de 40 años y ha crecido con los videojuegos, esto también se trata de transmitir un legado y de mostrar que los videojuegos son una auténtica forma de entretenimiento", añadió.La muestra incluye 29 videojuegos organizados de forma cronológica y temática, permitiendo que tanto nuevos jugadores como veteranos descubran la evolución de este lenguaje artístico. Irène, una joven música que acudió junto a dos amigas, explicó que las bandas sonoras de videojuegos marcaron su formación artística."Las tres somos músicas y la música de los videojuegos fue una gran fuente de inspiración para que yo empezara a crearla y a practicarla, en general", afirmó.Su compañera Jeanne destacó otro fenómeno cada vez más común: escuchar estas composiciones fuera del contexto del videojuego. "Volver a escucharla más tarde es absolutamente genial", señaló en referencia al enorme éxito que estas obras tienen actualmente en plataformas de streaming.En los últimos años, las bandas sonoras de títulos como Minecraft, Undertale, NieR: Automata, Final Fantasy o The Elder Scrolls han llenado teatros y auditorios alrededor del mundo, interpretadas por orquestas sinfónicas ante miles de espectadores.El impacto también ha llegado a otros ámbitos de la música, producciones como Cyberpunk 2077 reunieron a artistas de música electrónica, industrial, hip hop y synthwave para construir una identidad sonora que trascendió el videojuego. Su propuesta estética ha influido en productores y músicos interesados en explorar nuevas mezclas entre tecnología y composición, demostrando que los videojuegos también funcionan como laboratorios creativos para la música contemporánea.La exposición recuerda igualmente que compositores y productores de distintos ámbitos han encontrado inspiración en este medio. Incluso figuras como Kanye West han reconocido que su interés inicial por la producción musical nació escuchando melodías de videojuegos durante su infancia.Además del recorrido histórico, la Filarmónica dedica espacios a videojuegos musicales como Guitar Hero y exhibe consolas originales, una Game Boy desmontada para mostrar su funcionamiento interno y una colección de vinilos con algunas de las bandas sonoras más influyentes del medio.Para los organizadores, la evolución de esta disciplina demuestra que los videojuegos utilizan hoy "desde orquestas sinfónicas hasta la electrónica más experimental" para dialogar con géneros como el jazz, el rock y la música popular. Más que un acompañamiento, concluyen, la música en los videojuegos se ha convertido en una forma de arte interactiva que no solo se escucha: también se experimenta y se vive junto al jugador.Con información de EFETG