Miércoles, 29 de Abril 2026

Muere Edith Eger, voz del Holocausto

La autora de “La bailarina de Auschwitz” falleció a los 98 años. Su testimonio de supervivencia y resiliencia marcó a millones de lectores en todo el mundo

Por: El Informador

La psicóloga clínica, profesora y escritora posa durante una entrevista el 7 de mayo de 2019, en Lausana. AFP

La psicóloga clínica, profesora y escritora posa durante una entrevista el 7 de mayo de 2019, en Lausana. AFP

La escritora y psicóloga Edith Eger, reconocida internacionalmente por su testimonio de vida plasmado en el libro “La bailarina de Auschwitz”, falleció a los 98 años el 27 de abril, aunque la noticia se dio a conocer ayer, informó su editorial Grupo Planeta. Su legado, marcado por la resiliencia, la esperanza y la sanación, deja una huella profunda en lectores de todo el mundo.

Eger, quien también destacó como psicóloga especializada en trauma, narró en su obra más conocida la historia de su juventud truncada por el horror nazi. A los 16 años fue deportada al campo de concentración de Auschwitz, donde perdió a sus padres y enfrentó condiciones extremas. En ese entorno brutal, encontró una forma de sobrevivir gracias a su talento como bailarina.

El ballet, disciplina que había practicado desde niña, se convirtió en un recurso inesperado para mantenerse con vida. El médico nazi Josef Mengele, conocido por sus crueles experimentos, la obligaba a bailar para él, lo que, paradójicamente, le permitió evitar la muerte en varias ocasiones. Esa experiencia, profundamente dolorosa, sería más tarde una pieza central de su relato de supervivencia.

Tras su paso por Auschwitz, Eger fue trasladada a otros campos de concentración, entre ellos Mauthausen y posteriormente Gunskirchen, en Austria. Allí, en condiciones críticas -con la espalda rota y al borde de la muerte-, logró llamar la atención de las tropas estadounidenses que la liberaron junto a su hermana en 1945.

Años después, en 1949, emigró a Estados Unidos, donde reconstruyó su vida y desarrolló una destacada carrera como psicóloga. Su enfoque terapéutico estuvo profundamente influido por su mentor, el psiquiatra austríaco Viktor Frankl, autor de “El hombre en busca de sentido”. Como él, Eger defendió la capacidad humana de encontrar significado incluso en las circunstancias más adversas.

En diversas entrevistas, la autora subrayó la importancia de la memoria y la responsabilidad histórica. “La mejor venganza contra Adolf Hitler es que mi libro se haya traducido al alemán y se esté vendiendo en Fráncfort”, afirmó en 2018, al referirse al impacto internacional de su obra.

Eger también mantuvo una postura crítica frente a los peligros contemporáneos, advirtiendo sobre el resurgimiento de ideologías extremistas. En particular, expresó su preocupación por la presencia de grupos supremacistas en Estados Unidos, a los que calificó como una realidad preocupante. Asimismo, hizo un llamado constante a las nuevas generaciones para cuestionar la autoridad y evitar repetir los errores del pasado.

Publicado en 2018, “La bailarina de Auschwitz” ha sido traducido a múltiples idiomas y ha superado el millón de ejemplares vendidos en todo el mundo. Su historia también ha sido adaptada para jóvenes, con el objetivo de acercar su testimonio a nuevas audiencias.

Edith Eger también escribió las obras: “En Auschwitz no había Prozac”, “The Choice : Embrace the Possible” y “The Gift”.

Con su muerte, el mundo pierde a una de las voces más poderosas sobre el Holocausto, pero su mensaje de resiliencia, libertad interior y dignidad humana permanecerá vigente como un recordatorio esencial para las futuras generaciones.

Agencias

Danza hacia la libertad

Para la crítica profesional, “La bailarina de Auschwitz” de Edith Eger no es simplemente un libro de historia, sino un mapa de la psique humana trazado desde el epicentro del horror. Los expertos coinciden en que la obra trasciende el alambre de espino de 1945 para desplegarse como un viaje narrativo que redefine el concepto de libertad interior.

Los críticos destacan la crudeza visual y la tensión cinematográfica de los capítulos iniciales. Eger logra que el lector experimente el dilema imposible de bailar ante el “Ángel de la Muerte”, Josef Mengele. 

Los especialistas subrayan que esta parte evita el morbo y se centra en la resistencia mental como la única arma de supervivencia en un entorno diseñado para la aniquilación. Donde muchos relatos terminan con la liberación de los campos, la crítica aplaude que Eger explore la compleja “Metamorfosis”.

CT

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