La reestructuración emprendida este año por la Secretaría de Cultura (SC) de Jalisco comienza a reflejarse en uno de los ámbitos que mayor continuidad había mantenido durante el último lustro: la política editorial y literaria de la dependencia. Los cambios forman parte de la creación de la nueva Dirección General de Gestión y Difusión Cultural, encabezada por el escritor Luis Alberto Navarro, una instancia que concentra ahora las áreas de Publicaciones, Lengua y Literatura, y Bibliotecas, esta última encabezada por Esmeralda Foncerrada. A partir de este mes, David Izazaga Márquez dejó la Jefatura de Publicaciones y Ruth Escamilla concluyó su gestión al frente de la Jefatura de Literatura, luego de que ambos fueron notificados de que sus contratos no serían renovados.Con ello también inicia una nueva etapa para la estrategia editorial de la Secretaría. Javier Ramírez asumirá la Jefatura de Publicaciones; la escritora Irene Ruvalcaba estará al frente de Lengua y Literatura, mientras que Navarro coordinará la nueva dirección.El relevo marca el cierre de una administración editorial que, durante cinco años, publicó cerca de un centenar de títulos mediante convocatorias, coediciones y proyectos institucionales. Entre sus iniciativas más visibles se encuentra La maleta de Hemingway, convocatoria dirigida a escritores emergentes que alcanzó seis emisiones y permitió la publicación de diversos autores jaliscienses.Ahora, el nuevo equipo plantea reorganizar la política editorial. Algunos programas continuarán durante el resto del año; otros serán revisados antes de definir su continuidad, y llegarán nuevas propuestas para los lectores y la comunidad literaria tapatía. Para Luis Alberto Navarro, la creación de la nueva dirección responde a la necesidad de fortalecer áreas que durante años trabajaron de manera paralela.“Más que acrecentar el trabajo, buscamos fortalecer las áreas que integran esta nueva dirección. Queremos impulsar nuevamente las actividades literarias mediante talleres, algo que prácticamente dejó de hacerse desde la década de los noventa”, señala el escritor en entrevista con EL INFORMADOR. “Llevamos apenas cinco o seis meses de trabajo, pero confiamos en consolidar los proyectos de publicaciones, literatura y bibliotecas”.La reorganización también incorpora, bajo una misma coordinación, a la Red Estatal de Bibliotecas Públicas, integrada por 282 recintos distribuidos en los 125 municipios de Jalisco. A partir de hoy entrará en acción, en todas las bibliotecas públicas del Estado, el programa Mis Vacaciones en la Biblioteca. “Durante cinco semanas se ofrecerán talleres lúdicos con distintas temáticas para niñas, niños y jóvenes”, añade Navarro.Para Irene Ruvalcaba, al frente de Lengua y Literatura, uno de los principales objetivos consistirá en recuperar el diálogo entre la institución y quienes integran la vida literaria del estado. “Con esta nueva dirección, la literatura tiene un lugar propio dentro de las oficinas de gobierno. La comunidad literaria contará con un espacio para ser escuchada y para construir un diálogo permanente con las instituciones. Sabemos que no existe una sola comunidad literaria; hay muchos grupos, intereses y necesidades distintas. Nuestro propósito es generar un espacio donde todos puedan dialogar”, asegura.Ese diálogo, sostiene, también buscará recuperar algunos espacios tradicionales de encuentro para escritores y lectores. Entre ellos figura el regreso de los Miércoles Literarios a la capilla del Ex Convento del Carmen, sede histórica de ese programa durante varias décadas. “Durante el resto de este año continuarán realizándose en la Biblioteca del Edificio Arroniz. Nuestra intención es que el próximo año regresen a la capilla del Ex Convento del Carmen, que lleva precisamente el nombre de Elías Nandino”.Navarro confirma que ya existe un acuerdo con el Museo de Exposiciones y Galerías para recuperar ese espacio. “La capilla fue originalmente la sede del Taller de Literatura y también funcionó para conferencias y exposiciones. Ahí permanece la placa dedicada al doctor Elías Nandino, así que creemos que es el lugar natural para que esta actividad recupere su historia”.En materia editorial, Javier Ramírez adelanta que el programa de publicaciones mantendrá las convocatorias actualmente en curso, aunque comenzará una revisión de sus mecanismos de operación. “En los próximos días daremos a conocer los resultados del Programa de Fomento Editorial y ya trabajamos en la planeación de las publicaciones del próximo año”, dice. “Habrá nuevas colecciones, convocatorias abiertas para escritores de distintas generaciones y también una colección infantil”, agrega.Sin embargo, esa colección explorará un enfoque distinto del habitual. “No buscamos únicamente publicar literatura infantil escrita por autores especializados. También queremos publicar libros escritos por niñas y niños”, puntualiza Luis Alberto Navarro. La propuesta, comenta, recupera una tradición impulsada décadas atrás desde el antiguo Taller de Literatura de Elías Nandino, donde surgieron proyectos editoriales dirigidos a la infancia y concursos nacionales de creación literaria para menores de edad. Entre las primeras líneas editoriales que plantea la nueva administración figura la creación de “Pasado en claro”, una colección dedicada a reeditar libros de autores jaliscienses y mexicanos cuya obra permanece fuera de circulación. Para Javier Ramírez, uno de los principales pendientes consiste en recuperar textos que tuvieron un lugar importante dentro de la literatura nacional, pero que con el paso de los años dejaron de encontrarse en librerías.“Estamos preparando una colección llamada ‘Pasado en claro’. Su propósito será recuperar autores importantes de la tradición literaria mexicana que hoy se encuentran olvidados o cuyas obras son difíciles de conseguir”, dice. “No nos limitaremos a escritores jaliscienses, porque muchos desarrollaron buena parte de su trayectoria en la Ciudad de México. Queremos reeditar libros valiosos de autores de los siglos XIX y XX”.La colección comenzará con “Llama de amor viva”, uno de los primeros libros publicados por Agustín Yáñez hace un siglo y que antecede a “Al filo del agua”, considerada una de las novelas fundamentales de la narrativa mexicana del siglo XX. “Es un libro importante porque reúne los primeros textos narrativos de quien después escribiría ‘Al filo del agua’. Además, permite conocer una faceta poco difundida de Agustín Yáñez. Conversé con su familia sobre la importancia de recuperar esa obra y nos otorgaron los derechos para volver a publicarla”.A la par del rescate patrimonial, la Secretaría pretende ampliar el perfil de quienes llegan a sus publicaciones. Uno de los proyectos consiste en abrir una colección integrada por textos escritos por niñas y niños, una iniciativa que, de acuerdo con Luis Alberto Navarro, retoma experiencias desarrolladas décadas atrás desde el antiguo Taller de Literatura de Elías Nandino.“No buscamos únicamente publicar literatura infantil escrita por autores especializados. También queremos publicar libros escritos por niñas y niños”, dice. “Queremos recuperar esa tradición. El primer taller literario infantil surgió precisamente del Taller de Literatura de Elías Nandino y de ahí nacieron publicaciones y concursos nacionales para escritores infantiles”.Para Irene Ruvalcaba, esa decisión responde también a una convicción sobre la manera en que debe construirse la política cultural. “Vivimos un momento en el que el arte y la cultura resultan indispensables. Antes colaboré en la Secretaría de Igualdad y ahí confirmé la importancia de acercar la literatura y las artes a niñas y niños, pero también de escuchar lo que ellas y ellos tienen que decir”, asegura. “No se trata únicamente de literatura infantil elaborada por escritores adultos; también queremos abrir espacio para las voces de quienes ya están escribiendo desde la infancia”, señala. La nueva dirección también anuncia que buscará incorporar con mayor presencia las lenguas originarias dentro de su programación. Ruvalcaba adelanta que los Miércoles Literarios servirán como espacio para presentar publicaciones escritas en lenguas indígenas y que la dependencia trabajará de manera coordinada con la Comisión Estatal Indígena para desarrollar talleres e intercambios literarios en comunidades originarias. “Las lenguas originarias tendrán un lugar importante en los Miércoles Literarios. También trabajaremos con la Comisión Estatal Indígena para desarrollar intercambios literarios y talleres dirigidos a las comunidades indígenas”.A ello se sumará un convenio de colaboración con la Secretaría de Cultura de Colima para organizar encuentros entre escritores de ambas entidades. “La idea es construir un puente literario entre Colima y Jalisco, pero también entre Ciudad Guzmán y Manzanillo. Queremos que escritores colimenses participen en los Miércoles Literarios de Guadalajara y que autores jaliscienses acudan a Colima”. Uno de los programas cuya continuidad permanece en análisis es La maleta de Hemingway, convocatoria creada durante la gestión de David Izazaga y que permitió publicar a 65 autores emergentes en seis generaciones. Javier Ramírez señala que la edición correspondiente a este año continuará conforme al calendario previsto, aunque posteriormente se revisará el modelo bajo el que ha operado el proyecto.“La edición de este año seguirá su curso conforme al calendario establecido”, explica. “Al mismo tiempo estamos analizando si el proyecto continuará bajo el mismo formato o si evolucionará hacia otro modelo. Todavía no hemos tomado una decisión definitiva”.Además de revisar las convocatorias, la nueva política editorial contempla la publicación de volúmenes colectivos, una estrategia que, según Ramírez, permitirá optimizar recursos y ampliar el número de autores publicados. “Seguiremos impulsando a los escritores jóvenes y también desarrollaremos publicaciones colectivas. Eso permitirá optimizar recursos y, al mismo tiempo, abrir espacio para más voces”. Aunque la reorganización administrativa apenas cumple sus primeros meses, los responsables de la nueva Dirección General de Gestión y Difusión Cultural sostienen que el objetivo no consiste únicamente en redistribuir áreas dentro de la Secretaría, sino en establecer vínculos entre bibliotecas, publicaciones y actividades literarias. Para Luis Alberto Navarro, ese equilibrio será indispensable para el funcionamiento de la nueva estructura.“No se trata de privilegiar la literatura sobre las bibliotecas o las publicaciones, ni al revés. Para mí las bibliotecas son fundamentales. Ahí niñas y niños encuentran un espacio para acercarse a la lectura. Queremos que dejen de ver la biblioteca como un lugar aburrido y la descubran como un espacio vivo, cercano y del que puedan apropiarse”.Mientras esa reorganización comienza a traducirse en programas y convocatorias, la Secretaría de Cultura inicia un nuevo ciclo editorial marcado por el relevo de funcionarios y por una agenda que busca combinar la recuperación del patrimonio literario con la apertura de nuevos espacios de formación, la incorporación de lenguas originarias y una ruta hacia nuevas generaciones de lectores y escritores. CT