Hay una quietud casi irreal en el Estadio Jalisco cuando las gradas están vacías. Aníbal Fájer Alonso camina sobre el graderío del Coloso de la Calzada Independencia con la mirada perdida en el horizonte, ahí donde el concreto parece fundirse con el cielo de Guadalajara. Sus ojos reflejan una mezcla de orgullo y melancolía; sabe que este templo, que en unas horas rugirá para los cuartos de final ante Cruz Azul, será testigo de los últimos capítulos de una era.A un año de haber asumido la presidencia ejecutiva, el 29 de abril de 2025, Fájer se encuentra en el epicentro de la metamorfosis. Mientras Grupo Orlegi prepara las maletas para entregar las llaves a José Miguel Bejos y Grupo PRODI, el joven directivo hace una pausa. Bajo su gestión, el Atlas recuperó la memoria defensiva, repatrió al ídolo Diego Cocca y navegó por las aguas turbulentas de una venta inminente sin naufragar en lo deportivo.Fájer no habla solo como el ejecutivo que saneó finanzas o mejoró la infraestructura de la Academia; habla como el niño de ocho años que soñaba con este escudo. En esta charla exclusiva con EL INFORMADOR, el presidente rojinegro desnuda el alma: confiesa el dolor que le causó despedir a un referente como Martín Nervo, analiza el peso de las dos estrellas heredadas y asegura que, antes de entregar la estafeta, este Atlas tiene permiso para soñar con lo más alto.—¿Cómo estás después de toda esta sacudida de los días recientes?—Muy contento y agradecido. Nos pusimos un objetivo en diciembre y se cumplió con base en el sacrificio. Hubo mucho ruido por los procesos externos (la venta), pero el grupo supo escuchar hacia adentro, creer en sí mismo y lograr la clasificación.—¿Cuál es tu legado? ¿Qué dejas para Atlas?—Más que algo personal, son hitos colectivos. Dejamos el bicampeonato, la mejora del Estadio Jalisco con inversiones de más de 100 millones de pesos y, sobre todo, la infraestructura de la Academia. Orlegi Sports deja un equipo sólido, con bases para desarrollar talento mexicano. Esa estabilidad deportiva y financiera es el verdadero futuro del club.—¿Qué cambió en Atlas gracias a ti?—No me gusta hablar en primera persona. Somos un equipo donde la directiva respalda al cuerpo técnico y los jugadores se sienten cercanos. Logramos que todos los colaboradores se sientan dueños del éxito. Me enorgullece lo que hemos construido juntos en este año de tanta responsabilidad.—¿Cuál fue la decisión más incómoda, la que más te costó trabajo?—Sin duda, la salida de Martín Nervo. Es el jugador más profesional que conozco y le tengo un aprecio personal inmenso. Fue un proceso muy complicado por lo que él representa para la afición, para la institución e incluso para mi familia. Ha sido lo más difícil que me ha tocado vivir aquí.—Internamente, como presidente, ¿cómo te sentiste en este año de tantas emociones?—Es un sueño. A veces pienso en qué pasaría si me topara con el Aníbal de ocho años y le platicara que somos presidentes del Atlas. Estaría profundamente orgulloso. Claro, implica presión y sacrificio familiar, pero la magia y la vibra de este equipo hacen que todo valga la pena.—¿Cuál fue el mayor acierto y el mayor error de tu gestión?—El mayor acierto fue apoyarme en gente con experiencia; no creer que tengo todas las respuestas. El error, o la autocrítica, es que debimos hacer cosas distintas con la afición. Sé que no soy el más popular, pero he puesto el corazón para que este escudo esté en un mejor lugar.—¿Cómo te gustaría ser recordado?—Más allá de mi nombre, me gustaría que este tiempo se recuerde por un equipo que generaba intensidad y orgullo. Que lo que la gente veía en la cancha fuera un reflejo de la lucha diaria en la vida. Si logramos eso, ese será mi mayor orgullo.TRANSICIÓN A LOS NUEVOS DUEÑOSEn medio del proceso de transición que vive el Atlas tras la venta del club de Grupo Orlegi a Grupo PRODI, encabezado por el empresario José Miguel Bejos, el presidente rojinegro, Aníbal Fájer, aseguró que la operación se manejó con orden interno y claridad institucional, evitando que el entorno mediático afectara el funcionamiento deportivo.“Alejandro Irarragorri nos dio la tarea de combatir el ruido con transparencia. Él nos informaba puntualmente cada vez que había un hito relevante”, explicó Fájer, quien destacó que esa comunicación constante le permitió concentrarse en la gestión diaria del equipo en un momento clave de la temporada.Ante la incertidumbre que puede generar el cambio de dueños en la afición, el directivo fue enfático en enviar un mensaje de continuidad y confianza. Subrayó que el Atlas actual cuenta con bases sólidas tanto en lo deportivo como en lo institucional. “Este Atlas es distinto. Hoy tiene infraestructura de primer nivel, dos estrellas más en el escudo y, lo más importante, tiene a su gente”, apuntó, al tiempo que recalcó el arraigo del club en Guadalajara como uno de sus principales activos.Sobre su futuro al frente de la institución, Fájer evitó adelantarse a los acontecimientos. Señaló que su prioridad inmediata está en lo deportivo, con la mira puesta en la fase final del torneo. “Mi cabeza está totalmente en el partido ante Cruz Azul. Hoy necesito ser quien el grupo y la afición requieren para hacer la mejor liguilla posible”, concluyó.