Desde su llegada al banquillo rojiblanco, Gabriel Milito se ha encontrado con un obstáculo que ha marcado su gestión: la imposibilidad de contar con un plantel completo. Más allá de lo táctico o futbolístico, el técnico argentino ha tenido que lidiar con un problema recurrente que ha condicionado su proyecto: las constantes ausencias dentro del equipo.Chivas no solo ha sufrido por lesiones, sino también por convocatorias a selecciones nacionales y suspensiones, lo que ha generado un escenario en el que repetir alineaciones se ha vuelto prácticamente imposible. Esta situación ha afectado directamente la estabilidad del equipo y ha complicado la construcción de una idea de juego sólida.Las bajas se han distribuido en todas las líneas del campo. Desde la defensa hasta el ataque, distintos jugadores han tenido que detener su actividad por molestias musculares, golpes, lesiones articulares o compromisos internacionales. Este panorama ha obligado al cuerpo técnico a improvisar, ajustar esquemas y recurrir constantemente a la rotación.Uno de los nombres que más resalta en este contexto es el de Richard Ledezma. El defensor ha sido un caso constante en los reportes médicos, acumulando ausencias por problemas en la rodilla, lesiones musculares, golpes y molestias en el pie, por lo que se ha convertido en uno de los jugadores más afectados durante este periodo.Una situación similar ha vivido Ángel Sepúlveda. El delantero ha atravesado distintos episodios de lesión, principalmente en el tobillo y los isquiotibiales, además de algunos golpes que lo han dejado fuera en momentos clave. Su ausencia ha tenido un impacto directo en el rendimiento ofensivo del equipo.En el mediocampo, Daniel Aguirre también ha sufrido por la falta de continuidad. Las molestias musculares y los golpes han reducido sus minutos, afectando una zona en la que Milito busca equilibrio y recuperación constante.Por su parte, en la defensa, Miguel Tapias ha tenido problemas físicos recurrentes, especialmente en la zona muscular. Las lesiones en el muslo y el aductor han limitado su participación, debilitando una línea que requiere estabilidad para consolidarse.Luis Romo completa la lista de casos relevantes. Durante 2026, el mediocampista presentó molestias musculares en el muslo y los isquiotibiales, lo que también condicionó su presencia en el equipo.A estos nombres se suman otros futbolistas que han pasado por situaciones similares, como Diego Campillo, José Castillo, Óscar Whalley, Efraín Álvarez, Roberto Alvarado, Jonathan Pérez, Bryan González, Omar Govea, Miguel Gómez, Brian Gutiérrez y Leonardo Sepúlveda, quienes, en distintos momentos, han estado fuera por lesión o molestias físicas.En cuanto al tipo de lesiones, las musculares han sido las más frecuentes. Los problemas en el muslo, los isquiotibiales, los aductores y los gemelos han generado ausencias constantes, ya que requieren procesos de recuperación que impiden el regreso inmediato a la competencia.Las lesiones en el tobillo y el pie también han tenido un peso importante. Elementos como Sepúlveda, Roberto Alvarado y Efraín Álvarez han sufrido molestias en estas zonas, impactando principalmente el funcionamiento ofensivo del equipo.Entre los casos más delicados destaca el de Diego Campillo, quien sufrió una fractura de pie, una lesión que lo alejó de las canchas durante un periodo prolongado.En total, más de 18 jugadores del plantel han aparecido en reportes de lesiones o problemas físicos entre 2025 y 2026. Esta cifra evidencia la magnitud del problema y explica, en gran medida, las dificultades que ha enfrentado Guadalajara para consolidar un once titular.Además, el contexto se ha visto agravado por ausencias derivadas de convocatorias. Chivas ha tenido jugadores llamados tanto a la Selección Mexicana mayor como a categorías menores, perdiendo piezas importantes en momentos clave del calendario, como ocurrió con elementos que no estuvieron disponibles en fases importantes o con jóvenes convocados recientemente.Ante este panorama, Gabriel Milito ha tenido que adaptarse constantemente. La rotación se ha vuelto una necesidad más que una estrategia, y el uso de futbolistas jóvenes o de recambio ha sido recurrente para cubrir los huecos que dejan las ausencias.Más allá de los nombres y las cifras, el verdadero problema ha sido la falta de continuidad. Sin una base estable, resulta complicado generar automatismos, consolidar un sistema de juego y mantener un rendimiento constante.SV