El Mundial no solo se juega en la cancha, también se vive en las carteras de los apasionados aficionados. En el esperado partido entre México y Corea, la fiebre por la Copa del Mundo se mide en dólares, pesos y souvenirs cotizados. Para los verdaderos seguidores, el costo de un recuerdo pasa a segundo término: llevarse a casa un recuerdo de la máxima fiesta del futbol es un gasto que, aunque le da un golpe fuerte al bolsillo, vale cada centavo gastado.Daniel y Maritza, hijos de migrantes mexicanos, viajaron desde Phoenix, Arizona, y el gasto por venir a Guadalajara no fue suave. Pagar tres mil 200 dólares por cada boleto para entrar al Estadio Guadalajara (cerca de 55 mil pesos) no los detuvo para dejarse seducir por la colorida mercancía oficial del partido. Salieron de la tienda de recuerdos victoriosos con dos bufandas conmemorativas de 890 pesos cada una. "Muy bonito, todo muy bonito, pero el precio un poquito carito, pero no pasa nada", confiesan con esa sonrisa cuasi arrepentida de quien sabe que no hay marcha atrás por haber sangrado la tarjeta. La justificación detrás de la compra es simple. “Nada más se vive una vez... por eso hicimos el esfuerzo, dijimos: 'A la roña, ¡vámonos!'", dice Daniel sin arrepentimiento. Tras desembolsar miles de dólares, disfrutar de la música del mariachi, de un buen tequila bajo el sol tapatío y ver a México en un Mundial, hace que el golpe a la cartera duela mucho menos. Darse la vuelta a la Perla Tapatía también tiene su altísimo precio emocional. Roberto y Jessica, provenientes de la Ciudad de México, experimentaron de primera mano el incremento de precios propios de la temporada y a la altura del evento. "El boleto de avión llegó a costar más de cinco mil 700 por persona", explicaron, y una sencilla noche de hotel que usualmente ronda los 800 pesos, triplicó su precio para la estancia.A este golpe al presupuesto familiar se le sumó la frustración de no conseguir un boleto para su pequeño hijo de seis años, que terminó en la casa de los abuelos. Con el innegable "remordimiento de papás", decidieron que la frustración encontrara alivio en la enorme tienda oficial. Desembolsaron aproximadamente mil 600 pesos en total por llevarse a Zayu, Clutch y Maple, las tres mascotas del Mundial.La tentación casi los hace desembolsar otros dos mil 700 pesos por la playera negra de la Selección Mexicana, otro regalo que aguardaban llevarle a su pequeño, pero saben que una vez que pase la fiebre mundialista, la encontrarán a precio de remate y su paciencia será recompensada.Al final, la consigna es clara entre los aficionados: el gasto de ir a un partido del Mundial es un fuerte golpe a los bolsillos, pero la experiencia siempre se impone ante cualquier obstáculo. Pagar por un recuerdo no es descuidar las finanzas, es invertir en llevarse un pedacito de Mundial a casa.NG