Miércoles, 22 de Julio 2026

Estadio Banorte enfrenta grave problema por venta de lugares y no son los palcos

Al iniciar el torneo de la Liga MX, los afectados se encontraron con promesas incumplidas, obras inconclusas y accesos bloqueados

Por: El Informador

El descontento con las obras del inmueble no es exclusivo de los aficionados. Desde la reinauguración del recinto, reportes periodísticos revelaron la profunda insatisfacción de la cúpula directiva. EFE/ARCHIVO

El descontento con las obras del inmueble no es exclusivo de los aficionados. Desde la reinauguración del recinto, reportes periodísticos revelaron la profunda insatisfacción de la cúpula directiva. EFE/ARCHIVO

A poco más de un año de su reapertura, el Estadio Banorte enfrenta un nuevo desafío relacionado con la comercialización de espacios para los aficionados. Aunque la atención se ha centrado en la venta de palcos, el verdadero problema estaría en otro tipo de lugares cuya demanda y disponibilidad han generado incertidumbre entre los seguidores del inmueble.

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El estadio Banorte El Estadio Banorte (antes Estadio Azteca) no sale del ojo del huracán. A los amparos promovidos por los dueños de palcos históricos debido a las restricciones de la FIFA, se ha sumado un nuevo frente de conflicto legal y logístico: decenas de aficionados y empresarios de alto perfil acusan a la administración del coloso de una presunta estafa millonaria relacionada con la venta de asientos y experiencias exclusivas de hospitalidad (hospitality).

Los afectados señalan que desembolsaron sumas astronómicas —que van desde los 1.5 hasta los 10 millones de pesos— para asegurar espacios privilegiados en la reapertura del inmueble. Sin embargo, al iniciar el torneo de la Liga MX, se encontraron con promesas incumplidas, obras inconclusas y accesos bloqueados.

Boletos fantasma y zonas en obra negra

De acuerdo con las denuncias formales presentadas por los compradores, el problema principal radica en la falta de entrega de los códigos y accesos electrónicos a través de la aplicación oficial operadora de boletaje, Fanki. Múltiples aficionados que adquirieron asientos en zonas exclusivas no asociadas a palcos tradicionales —como el Chairman’s Club, Tunnel Club, Corner Club y la Terraza Inter MX— reportaron que jamás recibieron sus entradas digitales, dejándolos fuera del evento a pesar de haber liquidado sus contratos.

La situación es aún más grave en la cotizada área del Seat Field, ubicada a ras de pasto. Los compradores que acudieron al estadio descubrieron con indignación que los lugares que pagaron a precio de oro se vendieron de manera anticipada pese a encontrarse todavía en obra negra o, en el peor de los casos, sin haber iniciado su construcción.

Pleito entre comercializadoras deja desamparados a usuarios 

La raíz de esta falla logística y legal apunta a una ruptura interna entre las empresas encargadas de la remodelación y la comercialización del coloso de Santa Úrsula. Los usuarios reportaron que las compañías comercializadoras Elevate México Azteca y Grupo Ollamani rompieron relaciones contractuales de forma abrupta antes de la entrega física de los pases. 

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Este quiebre corporativo ha dejado a los clientes en un vacío legal, sin que ninguna de las dos entidades se haga responsable de los reembolsos o de la validación de los contratos firmados.

Caos general en el regreso del fútbol

Este escándalo se suma al descontento generalizado de la afición común, que ha abarrotado las redes sociales con quejas sobre la nueva experiencia en el Estadio Banorte. Entre los principales reclamos destacan el incremento desmedido en el costo del boletaje general, la desaparición total de las taquillas físicas —que obliga a pagar altas comisiones digitales— y las severas fallas logísticas en los filtros de seguridad, las cuales provocaron filas de hasta dos horas en las explanadas exteriores durante la jornada inaugural.

Hasta el momento, ni la directiva del estadio ni las empresas comercializadoras han emitido un posicionamiento oficial respecto al destino del dinero de los afectados, quienes ya evalúan iniciar una demanda colectiva ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y las autoridades penales correspondientes.

KR

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