Las jaliscienses, Giselle y Adriana Torres, son dos hermanas deportistas que comparten un mismo sueño: ser atletas y medallistas olímpicas. Recientemente, ambas debutaron en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, y lo hicieron de gran forma al obtener medallas que reafirmaron su talento y les hicieron saber que todo el esfuerzo y empeño que le ponen a su preparación no ha sido en vano.Por un lado, Giselle práctica la gimnasia rítmica y, al ser un deporte en conjunto, tuvo que mudarse a la Ciudad de México para poder entrenar con el resto de sus compañeras. En el evento caribeño, la jalisciense brilló con el equipo mexicano al conquistar tres oros, consolidando al país como una potencia regional y dando muestra de lo que podrían conseguir de cara al proceso para poder acudir a Los Ángeles 2028.“Tuve que mudarme a Ciudad de México para poder entrenar en el CNAR junto al resto de mis compañeras. El equipo lo conformamos varias atletas de distintos estados porque van escogiendo a las mejores. Ha sido difícil el estar lejos de mi familia, pero todo vale la pena cuando ves tu esfuerzo reflejado en resultados. Por ejemplo, disfruté mucho competir en los Centroamericanos y escuchar el himno nacional, se sintió muy bonito. Creo que si lo dejo fluir y lo hago con el corazón, todo va a salir bien.”Mientras que, Adriana es una de las alumnas de Iván Bautista que comienza a tener proyección hacia los Juegos Olímpicos. La clavadista se adjudicó la presea de bronce en la prueba individual de plataforma 10m y, recientemente, también consiguió la de plata en el Mundial Juvenil de Clavados en la competencia de sincronizados, junto a Suri Cueva.“La verdad, en los Centroamericanos no obtuve el resultado que esperaba porque sé que puedo dar más y me ganaron un poco los nervios, pero aún así disfruté la competencia y estoy agradecida con el resultado. En el Mundial, creo que hicimos un buen papel, apenas estamos iniciando a trabajar en los sincronizados Suri y yo, pero me siento contenta de compartir esto con ella.”Pese a que compiten en diferentes disciplinas, las hermanas Torres están una al lado de la otra en todo momento para brindarse el apoyo necesario y motivarse mutuamente para conseguir el máximo objetivo que es llegar juntas a unos Juegos Olímpicos.“Me siento muy contenta de compartir con mi hermana cada detalle de nuestros entrenamientos y competencias. Nos ayudamos mutuamente, por ejemplo, cuando a ella no le está yendo bien, la apoyo dándole consejos que a mí me ayudan para salir adelante y sentirme mejor, y creo que eso es lo que más me gusta. Mi sueño es estar en unos Juegos Olímpicos con mi hermana”, dijo Giselle.“En este Mundial Juvenil ella estuvo apoyándome. De hecho, antes de cada competencia me gusta mucho hablar con ella porque me da confianza y sé que me entiende. A veces, sí extraño a mi hermana porque siempre hemos compartido estos momentos en el deporte desde chiquitas, pero sé que ella disfruta la gimnasia rítmica y quiero lo mejor para ella, me siento orgullosa de ella”, comentó Adriana. Incluso, su mamá, Fernanda Martín, reconoce que acompañar a sus hijas en todo este proceso no ha sido sencillo, pero la unión familiar y el compromiso de ellas dos han sido cruciales para llegar hasta donde están.“Hay una frase que siempre dice Adri, que ya se me pegó a mí, que es, si Dios te puso un sueño en tu corazón, es por alguna razón. Acompañar a mis hijas atletas ha sido difícil, pero la unión familiar y una comunidad de apoyo lo hacen posible. Me enorgullecen sus logros; confío en su potencial, respeto sus procesos y deseo que mantengan sus valores y autenticidad”, añadió la mamá.FA