El grito de gol de Luis Romo salió de lo más profundo. Arrancó gritos, suspiros y los abrazos de los cientos de aficionados que se dieron cita en el Fan Fest Guadalajara. La Selección mexicana aseguró su lugar en los dieciseisvaos de final del Mundial en el Estadio Ciudad de México y los aficionados lo reconocieron: bailaban, brincaban, saltaban sobre sus lugares al ver que los dirigidos por Javier Aguirre sacaban tres puntos frente a Corea del Sur.Tras el partido, los festejos se llevaron hasta la Glorieta Minerva: 50 mil personas se reunieron en la guardiana de Guadalajara para festejar la segunda victoria de México en la Copa del Mundo 2026.En la previa del partido, los aficionados vivieron el ambiente mundialista. Maira Ramírez,originaria de Zamora, Michoacán, llegó al Fan Fest desde las 9:00 horas para asegurar su lugar. Al tratarse de un Mundial que, dijo, no se volverá a repetir en Guadalajara mientras esté viva, hizo fila desde las 7:00 horas para ingresar a la Plaza Liberación.“Un Mundial lo vale todo: la lluvia, el frío, el calor, las horas de espera. Y si le sumas que juega México, aún más. Tenemos que mostrar el apoyo a la Selección. Siempre criticamos, nos quejamos, pero siempre estamos. Siempre vamos a apoyar a la Selección desde dónde sea, cuando sea y cómo sea”, compartió. Una ligera sonrisa se dibujaba en su rostro y sus ojos, pequeños pero que escondían unas gruesas pestañas y unas graves cejas, se llenaban de lágrimas ilusionadas.El FIFA Fan Fest rebosaba de playeras verdes. Si bien durante los días previos aficionados extranjeros llenaban el Centro Histórico, la tarde de ayer los mexicanos se hicieron notar: coreaban con enjundia el nombre de Julián Quiñones, Raúl Jiménez, Armando ‘Hormiga’ González y todos los jugadores mexicanos que representan al país. El primer cuadro de Guadalajara vivió una fiesta.Maricela Márquez llegó alrededor de las 10:00 horas, luego de hacer fila por cerca de dos horas. Al tratarse de un partido de México y luego de nunca haber visitado el Fan Fest, se animó a acudir.“Vi videos en redes sociales y hasta me emocioné de lo que hay aquí. La verdad es un ambiente muy bonito, algo que no vives en la ciudad nunca, sólo en estas ocasiones [...]. No me gusta el futbol, pero aquí estoy por México, esperando que gane”, comentó.A los jugadores y el cuerpo técnico les dejó una sentencia: hacer el mejor papel posible para no defraudar a los aficionados. “Mira cuántos estamos aquí. Cuánta gente se reúne con tanto ilusión y alegría por ver a su equipo [...]. Mi esposo dice que van a llegar a la final con Portugal, está ilusionado. Yo sólo espero que hagan un buen papel y lleguen lejos para que no nos defrauden”.Durante el partido, en el Fan Fest se vivieron una serie de emociones: tensión, enojo, frustración, alegría, ilusión. Por todos lados saltaban la pregunta “¿y si sí?” cuando los mexicanos llegaban con peligro al área rival. Luego cayó el gol y la Plaza Liberación se unió en un eco que retumaba por entre los miles de asistentes: ¿Y si sí?Al término del encuentro, la fiesta caminó por avenida Juárez hasta llegar a la Glorieta Minerva. Brenda y César acompañaron a los aficionados porque, aseguraron, Guadalajara sólo hay una y sabe celebrar.“El ambiente es increíble. Los tapatíos sabemos cómo celebrar y cómo juntarnos, como amigos, para celebrar”, mencionó ella. “No hay otra ciudad igual en México y no cabe duda que después de esto que estamos viviendo y el concierto de Maná que no hay otra ciudad sede del Mundial que sea igual. En Canadá y en Estados Unidos no vas a encontrar algo ni siquiera cerca de lo que se vive aquí”, complementó él.Ambos bailaban al ritmo de "No rompas más mi pobre corazón". Tomaban cerveza y se tomaban fotos frente a la Minerva. Detrás de ellos explotaban los fuegos artificiales. “Para los que no son de aquí, esto es Guadalajara”, sentenció Brenda con una sonrisa que casi salía de su rostro.