Durante la temporada de calor de este 2026, los recibos de energía eléctrica en los hogares de México tienden a dispararse. El culpable de la fuga de dinero no siempre es el aire acondicionado o el ventilador, sino un aparato que vive conectado las 24 horas del día: el refrigerador de tu cocina.Está más que comprobado que este electrodoméstico es el responsable de absorber entre el 30% y el 40% del consumo eléctrico total de una vivienda promedio. Cuando la temperatura ambiente sube, su motor se ve obligado a trabajar el doble para mantener el frío interior.La buena noticia es que no necesitas gastar miles de pesos en un aparato nuevo con tecnología Inverter. Bastan tres modificaciones de hábito en su uso diario para relajar la carga de trabajo del compresor y ver un descuento real en la próxima lectura de tu medidor.¿Cuál es el primer paso para pagar menos luz? El truco maestro revelado por los técnicos consiste en darle "espacio para respirar" a la parte trasera del electrodoméstico, separándolo estrictamente 15 centímetros de la pared de tu cocina. Ese pequeño corredor de aire libre permite que el serpentín del condensador disipe el calor de forma eficiente. Si el aparato está empujado completamente contra el muro, el aire caliente se queda atrapado, el motor se sobrecalienta y el sistema requiere el triple de electricidad para lograr enfriar.El segundo paso vital es aplicar la famosa "prueba del billete" en las gomas de las puertas. Coloca un billete o una hoja de papel a la mitad de la puerta y ciérrala; si el papel se resbala y cae sin oponer resistencia, los empaques ya no sellan y tu refrigerador está "sangrando" aire frío constantemente.Un vicio sumamente arraigado en los hogares mexicanos es guardar las ollas con comida recién cocinada directamente en las repisas. Este error, aparentemente inofensivo, obliga al termostato a detectar un pico de calor interno que fuerza al motor a encenderse a su máxima potencia.La regla de oro de la economía doméstica dicta que los alimentos deben reposar sobre la estufa hasta alcanzar la temperatura ambiente antes de ser refrigerados. Asimismo, los expertos sugieren mantener el regulador de temperatura en un punto medio, idealmente entre los 3°C y los 5°C para el compartimento de comida fresca.Poner la perilla en el nivel de "frío máximo" por pánico a que se eche a perder la comida durante una ola de calor es un mito muy caro. Lo único que conseguirás será congelar las verduras del cajón inferior e inflar tu tarifa eléctrica sin obtener un beneficio real de conservación.No, es el peor error financiero que puedes cometer. Al volver a conectarlo por la mañana, el aparato tendrá que hacer un esfuerzo eléctrico titánico para bajar la temperatura desde cero, gastando más energía de la que supuestamente "ahorró" apagado, además de poner en riesgo de descomposición tu comida.Un electrodoméstico con más de 10 años de antigüedad puede llegar a consumir hasta un 60% más de electricidad que un refrigerador de modelo reciente que cuente con el sello de eficiencia del Fideicomiso para el Ahorro de Energía Eléctrica (FIDE).Si notas que el motor de tu refrigerador hace un zumbido de forma ininterrumpida sin hacer pausas de silencio a lo largo del día, o si tus alimentos amanecen con cristales de hielo en la zona de verduras, el sensor ha dejado de cortar la corriente y urge llamar a un técnico.JM