El SAT no cobra impuestos por el simple hecho de que se reciban depósitos en efectivo, ya que en 2023 fue eliminado el Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE). Sin embargo, que no haya un impuesto por depositar dinero en efectivo, no significa que el origen de ese dinero no sea importante para la autoridad fiscal. Si los depósitos no corresponden a ingresos declarados, el SAT sí puede requerir una explicación y, en su caso, determinar un crédito fiscal.Las instituciones financieras deben cumplir con una obligación establecida en el Artículo 55 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR), que les exige reportar al SAT los depósitos en efectivo superiores a 15 mil pesos realizados en las cuentas de sus clientes.Este informe se presenta de manera mensual y se genera automáticamente, sin importar si el titular de la cuenta se encuentra o no bajo algún proceso de revisión.El SAT aclaró que el envío de esta información no significa que todos los cuentahabientes sean sometidos automáticamente a una revisión. Las instituciones bancarias proporcionan datos detallados principalmente cuando se trata de contribuyentes que ya se encuentran bajo un proceso de auditoría o fiscalización.Sin embargo, esto no significa que la autoridad fiscal no pueda acceder a dicha información, pues tiene la facultad de consultarla cuando lo considera necesario.Todo dinero depositado debe contar con un origen que pueda comprobarse. Los documentos necesarios dependerán de la naturaleza del ingreso:Cuando la autoridad fiscal detecta depósitos que no coinciden con los ingresos declarados y el contribuyente no logra acreditar de dónde provienen, el SAT puede presumir que se trata de ingresos gravables que no fueron reportados.En estos casos, la autoridad puede determinar un impuesto sobre la renta (ISR) pendiente de pago, además de actualizaciones, recargos y posibles multas.NG