Contratar a un contador para cumplir con las obligaciones fiscales ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT) puede representar un gasto mensual distinto para cada contribuyente. El precio depende del régimen fiscal, el número de operaciones y los servicios que se incluyan, por lo que no existe una tarifa única para llevar la contabilidad de una persona física en México.Como referencia para 2026, los honorarios mensuales pueden ir de 500 a 800 pesos para una persona inscrita en el Régimen Simplificado de Confianza (RESICO), mientras que quienes realizan actividades empresariales o profesionales pueden pagar entre 800 y mil 200 pesos por un servicio mensual básico, de acuerdo con los rangos de mercado recopilados por despachos contables.Estas cantidades pueden aumentar si el contribuyente tiene numerosas facturas, diferentes fuentes de ingresos o necesita asesoría fiscal adicional. También influye si el contador únicamente presenta las declaraciones con la información que recibe o si se encarga de organizar los registros, revisar los comprobantes, conciliar movimientos bancarios y atender notificaciones de la autoridad tributaria.El precio también cambia cuando se contrata al contador para un trámite específico, en lugar de pagar una mensualidad. Para una persona física asalariada o con una sola fuente de ingresos, la elaboración y presentación de la declaración anual puede costar entre 800 y 2 mil 500 pesos.En el caso de quienes tienen actividades empresariales o profesionales, los honorarios por este procedimiento pueden ubicarse entre 2 mil y 6 mil pesos, dependiendo de la complejidad de su información fiscal.Otros servicios, como las asesorías particulares, pueden cobrarse por hora. Los rangos de referencia para 2026 sitúan este tipo de consultas entre 700 y mil pesos, aunque el costo puede variar según el especialista y el asunto que deba resolver.Antes de elegir un servicio contable, es importante solicitar una cotización por escrito y verificar qué actividades incluye. La presentación de declaraciones mensuales, el cálculo de impuestos y la declaración anual pueden cobrarse por separado, por lo que conviene confirmar si forman parte del paquete contratado.También es recomendable comparar varias propuestas con los mismos servicios. Un precio bajo no necesariamente garantiza que todas las obligaciones fiscales estén cubiertas, mientras que una tarifa elevada debe justificarse con el trabajo y la atención ofrecidos.Finalmente, algunos trámites, como la inscripción al RFC y la gestión de la e.firma ante el SAT, son gratuitos cuando se realizan directamente ante la autoridad. Si se contrata a un tercero, el cobro corresponde a sus servicios de asesoría o gestión, no a una tarifa oficial del organismo.SV