Las personas que utilizan tarjetas departamentales de Coppel, Liverpool y Suburbia deben prestar atención a las advertencias emitidas por el Servicio de Administración Tributaria (SAT). Aunque muchas personas creen que este tipo de plásticos están fuera del radar de la autoridad fiscal, la realidad es que los movimientos realizados con estas tarjetas también pueden ser analizados para detectar posibles irregularidades.Si bien el SAT no se la pasa persiguiendo a las personas, este puede imponer sanciones siempre que identifique una discrepancia entre los ingresos declarados por un contribuyente y los gastos realizados mediante tarjetas de crédito.Las tarjetas departamentales funcionan como instrumentos de crédito que generan registros de consumo. Aunque no siempre están vinculadas a bancos tradicionales, las operaciones realizadas con ellas dejan evidencia financiera que puede ser utilizada por las autoridades para verificar la situación fiscal de una persona.El SAT tiene la facultad de cruzar información proveniente de distintas instituciones para determinar si los gastos reportados por un contribuyente son congruentes con los ingresos que ha declarado.La principal conducta que puede generar problemas es gastar más dinero del que se declara oficialmente ante el SAT. Esta situación se conoce como discrepancia fiscal y ocurre cuando los consumos, pagos o movimientos financieros superan los ingresos reportados en las declaraciones correspondientes.Por ejemplo, si una persona declara ingresos modestos, pero utiliza sus tarjetas departamentales para realizar compras constantes o de alto valor, la autoridad podría solicitar aclaraciones sobre el origen de los recursos utilizados para cubrir esos gastos.Las multas dependen de cada caso y de las irregularidades detectadas durante la revisión. Por ejemplo, las sanciones pueden incluir el cobro de impuestos omitidos, actualizaciones, recargos e incluso multas que representan un porcentaje de los montos no comprobados. En situaciones más graves, la autoridad puede iniciar procedimientos por presunta evasión fiscal.Por ello, se recomienda conservar comprobantes de ingresos, transferencias y cualquier documento que permita justificar el origen del dinero utilizado para pagar las tarjetas.Para reducir riesgos, es importante declarar correctamente todos los ingresos, incluso aquellos obtenidos de manera ocasional o por actividades independientes. También se recomienda mantener registros de depósitos, pagos y movimientos financieros que respalden la capacidad económica del contribuyente.No existe una tarjeta o institución que esté “fuera del alcance” de la autoridad fiscal. Lo fundamental es que los ingresos y gastos sean congruentes y puedan justificarse en caso de una revisión.Esta nota fue redactada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor.*Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp.AO