Durante más de cinco décadas, la voz rasposa de Rod Stewart ha acompañado rupturas amorosas, carreteras nocturnas, estadios llenos y generaciones enteras que crecieron entre canciones convertidas en clásicos. Desde el folk y el rock hasta el soul y el cancionero estadounidense, el músico, compositor y productor británico construyó una trayectoria improbable: la de un cantante capaz de mantenerse vigente durante décadas sin perder identidad, con himnos como “Maggie May”, “Sailing”, “Forever Young” o “Da Ya Think I’m Sexy?” instalados ya en la memoria colectiva.Con más de 250 millones de discos vendidos, dos ingresos al Salón de la Fama del Rock & Roll y el reconocimiento como “Sir” otorgado por la corona británica en 2016 por sus contribuciones a la música y la beneficencia, Stewart llega a una etapa distinta: la despedida. A sus 81 años, el músico anunció “The Final Run”, la gira con la que pondrá fin a su carrera sobre los escenarios. Más que una sucesión de conciertos, el tour funciona como un cierre simbólico de una era, una última oportunidad para reencontrarse con un repertorio que atravesó generaciones y convirtió a Stewart en uno de los artistas en vivo más importantes de su tiempo.La gira ya ha recorrido ciudades de Estados Unidos como Las Vegas, Cleveland y Virginia, y continuará por Europa con presentaciones en festivales y arenas emblemáticas, entre ellas Rock in Rio Portugal y el Roig Arena, en España, antes de llegar a México.El paso del cantante por el país tendrá tres escalas. La gira arrancará en Monterrey el 9 de septiembre en el Estadio Borregos; continuará el 11 de septiembre en Zapopan, donde encabezará el concierto inaugural del Coliseo GNP Seguros; y concluirá el 13 de septiembre en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México. Para muchos seguidores, serán noches atravesadas inevitablemente por la nostalgia y la sensación de asistir a una despedida histórica.La relación entre Rod Stewart y México tiene además un peso simbólico. En 1989, el británico protagonizó uno de los conciertos masivos más recordados en el país, en un momento que ayudó a consolidar a México como una parada obligada para las grandes giras internacionales.Tras décadas de escenarios, premios y reinvenciones -incluido el reciente álbum “Swing Fever”, grabado junto a Jools Holland y su Rhythm & Blues Orchestra-, Stewart parece haber decidido que el cierre debe ser a la altura de su historia: frente a miles de personas, rodeado de canciones que sobrevivieron al tiempo y con una gira que, desde su nombre, anuncia algo definitivo: el último recorrido. CT