Lunes, 27 de Abril 2026

El diablo dicta tendencia

“Miranda Priestly” vuelve a escena en una secuela que explora lujo, influencia y transformación en la era de las nuevas narrativas digitales

Por: El Informador

Meryl Streep y Stanley Tucci lucen un look digno de la revista Runway. ESPECIAL

Meryl Streep y Stanley Tucci lucen un look digno de la revista Runway. ESPECIAL

Casi veinte años después de convertirse en un referente indiscutible del imaginario fashion, “El diablo viste a la moda” regresa con una secuela que no mira al pasado, sino al pulso cambiante de una industria en plena reinvención. “El diablo viste a la moda 2”, que estrena el 30 de abril en México, retoma su lugar en la conversación cultural con una propuesta más afinada, donde el lujo, el poder y la influencia se negocian ahora en un escenario dominado por lo digital.

En esta nueva entrega, el reencuentro del elenco original refleja tanto el peso como el placer de volver a habitar este universo. En entrevistas recientes, Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci coinciden en un punto clave: esta secuela no se sostiene en la nostalgia, sino en la transformación real de una industria que hoy exige nuevas reglas.

-Meryl Streep, ¿por qué ahora es el momento adecuado para una secuela?

-Durante años pensamos que no tenía sentido hacer otra película. Pero hace un par de años, Aline Brosh McKenna -guionista- encontró una idea que realmente conectaba con el presente. El mundo editorial cambió por completo: el negocio se ha transformado y todos están tratando de entender cómo sostenerlo. Ahí es donde surge la tensión de esta nueva historia.

-¿En qué punto se encuentra “Miranda”?

-Está en la cima, pero con un terremoto bajo sus pies. El modelo de negocio de las revistas se está desmoronando, y ella enfrenta la presión de mantener a flote una gran marca en medio de esa incertidumbre.

-¿Qué ha cambiado en el personaje?

-Es quizá un poco más dura, pero también más consciente de su posición vulnerable. Lo que no ha cambiado es su pasión por el trabajo y su necesidad de control.

-Anne Hathaway, ¿cómo ha evolucionado “Andy”?

-Sigue siendo fiel a sí misma. Tomó decisiones importantes y construyó una vida que la hace feliz. Ahora tiene más confianza profesional, entiende cómo moverse en ese mundo y tiene cierto poder, pero sin perder su esencia.

-¿Por qué la película sigue vigente?

-Porque el público la hizo suya. La convirtió en memes, en referencias, en algo cotidiano. Hay algo universal en esa historia, y eso la mantuvo viva durante veinte años.

-¿Qué significó regresar al personaje?

-Fue como volver a una etapa de mi vida con todo lo aprendido. Reencontrarme con este equipo, con estas personas, desde un lugar más maduro y agradecido, fue algo muy especial.

-Emily Blunt, ¿cómo fue reencontrarse con Meryl, Anne y Stanley?

-Stanley ya es familia, así que trabajar juntos es constante y un sueño. Meryl es como mi madre escénica, y con Annie retomé mágicamente ritmo.

-¿Dónde está “Emily” actualmente?

-Tiene poder. Ocupa un puesto senior en el mundo del lujo y disfruta ejercer ese control. Siempre quiso ser icónica, y ahora está más cerca de lograrlo.

-¿Qué es lo más divertido de interpretarla?

-Me encanta el personaje. Está completamente loca y no tiene ningún filtro. Está constantemente indignada por todo… se queja incluso del aire. Está indignada con la vida, y es muy divertido interpretar a alguien tan sin filtro, tan grosera, tan pendiente de todo y tan insegura. Quiero decir, siento empatía por ella. Creo que está plagada de inseguridades. Es una loca, pero me encanta interpretarla.

-Stanley Tucci, ¿qué pensaste al volver al proyecto?

-No creí que fuera a pasar. Pero me hizo muy feliz. La primera película fue una de las mejores experiencias de mi carrera.

-¿Por qué la primera película se convirtió en un referente cultural?

-Es una película vigente, con personajes reales, aire romántico y estética fantástica.

-¿En qué etapa encontraremos a “Nigel”?

-Sigue en la industria, adaptándose a los cambios. Todo es digital ahora, pero él continúa trabajando, como siempre.

Redefine la moda y la cultura pop

Cuando se estrenó en 2006, “El diablo viste a la moda” no solo conquistó la taquilla, sino que trascendió su etiqueta de comedia dramática para convertirse en un auténtico referente cultural

Inspirada en la novela de Lauren Weisberger -con ecos evidentes de figuras reales del periodismo de moda-, la película logró abrir las puertas de un universo hasta entonces hermético, acercando al gran público a los códigos, jerarquías y obsesiones de la industria fashion.

El personaje de “Miranda Priestly”, interpretado por Meryl Streep, redefinió el arquetipo de la editora todopoderosa: fría, brillante e implacable, pero también profundamente humana en sus matices. Su presencia elevó el cine de moda a un nuevo nivel de elegancia narrativa, convirtiéndose en un símbolo de autoridad y estilo. 

Casi dos décadas después, “El diablo viste a la moda” sigue vigente. Su impacto se refleja en la estética, las ideas sobre el éxito y el imaginario fashion en medios y redes. Más que una película, es un referente para entender -y cuestionar- el poder, la ambición y el costo de llegar a la cima.

Lo que dejó pendiente la primera historia

El desenlace de “El diablo viste a la moda” dejó una estampa tan elegante como ambigua: “Andy Sachs” -interpretada por Anne Hathaway- daba un giro decisivo al renunciar al vertiginoso mundo editorial en busca de una identidad propia, mientras “Miranda Priestly” continuaba reinando, inquebrantable, desde la cima de “Runway”. 

Sin embargo, bajo esa aparente conclusión quedaron flotando interrogantes irresistibles: ¿“Andy” realmente le dio la espalda a la moda o solo tomó distancia para redefinir su lugar en ella? ¿“Miranda”, tras reconocer el talento de su asistente, experimentó alguna grieta en su armadura de perfección? ¿Y qué fue de figuras clave como “Emily” y “Nigel”, guardianes silenciosos del engranaje fashion?

La secuela, “El diablo viste a la moda 2”, retoma estas preguntas con una mirada más sofisticada y acorde a los tiempos. Los personajes regresan en una etapa de mayor madurez, enfrentándose a un ecosistema mediático radicalmente transformado: las revistas impresas -antes epicentro del poder editorial- ahora libran una batalla constante por su relevancia frente al dominio del contenido digital, las redes sociales y una nueva generación de voces que dictan tendencia desde plataformas globales.

Moda, poder y segundas oportunidades

Lejos de apostar por una continuación inmediata, “El diablo viste a la moda 2” encuentra su verdadero sentido en el paso del tiempo. Bajo la dirección de David Frankel -responsable de la película original y de títulos como “Marley & Me” y “Hope Springs”-, la secuela retoma su esencia con la misma sensibilidad narrativa que la convirtió en un referente. A su lado, la guionista Aline Brosh McKenna asegura una continuidad tonal que dialoga con el presente sin perder el filo del pasado.

Durante años, la posibilidad de una segunda entrega estuvo sobre la mesa. Sin embargo, tanto el equipo creativo como el elenco coincidían en algo: la historia ya estaba completa. Forzar un reencuentro habría sido innecesario… “Hasta que el mundo cambió. La transformación del periodismo impreso, acelerada por la revolución digital -marcada simbólicamente por la llegada del iPhone poco después del estreno original-, abrió una nueva narrativa posible”, comenta en entrevista Frankel.

Fue entonces cuando surgió la pregunta que da vida a esta secuela: ¿qué ocurre cuando un imperio como “Runway” comienza a tambalearse? La figura de “Miranda Priestly” enfrentando el desgaste de su reinado se vuelve tan fascinante como inevitable. Al mismo tiempo, el regreso de “Andy Sachs” plantea una interrogante igual de poderosa: ¿qué podría hacerla volver a un mundo del que decidió alejarse?

Si la primera película fue una historia de descubrimiento, esta nueva entrega se adentra en un territorio más complejo y sofisticado: el de las decisiones tomadas, sus consecuencias y el precio de sostener el éxito. 

Locaciones y estética

El rodaje comenzó en junio de 2025 y tuvo como eje principal Nueva York. La producción también se trasladó a locaciones clave como Newark Airport -escenario de momentos decisivos- y Milán durante la Fashion Week.

En términos estéticos, la película apuesta por una evolución visual sofisticada: deja atrás el glamour puramente aspiracional para explorar un contraste más afilado entre el lujo clásico y la cultura digital contemporánea. El resultado es una narrativa visual que refleja con precisión las tensiones actuales de la industria.

Entre las curiosidades del rodaje destaca la participación de figuras reales del mundo fashion, así como cameos estratégicos que difuminan la línea entre ficción y realidad, reforzando su carácter casi documental dentro del espectáculo.

A la par del regreso del elenco original, la secuela expande su universo con nuevas incorporaciones que elevan su perfil internacional: Kenneth Branagh -en el papel del esposo de Miranda Priestly-, Lucy Liu, Justin Theroux, Simone Ashley, B.J. Novak, Pauline Chalamet, Rachel Bloom, Patrick Brammall, Helen J. Shen y Lady Gaga.

¿De qué tratará “El diablo viste a la moda 2”?

La nueva historia presenta a “Miranda Priestly” enfrentando el declive del modelo editorial tradicional mientras intenta mantener relevante a “Runway”. En este contexto, “Emily Charlton” (su antigua asistente) ahora es una poderosa ejecutiva dentro de una firma de lujo que posee los recursos financieros capaces de salvar la revista.  

Andy Sachs” regresa al universo de la moda, lo que provoca un reencuentro cargado de tensiones profesionales y personales. Además, la trama explora temas actuales como es la transformación digital del periodismo, el poder de las marcas de lujo y la reinvención profesional después del éxito. El conflicto central ya no gira sólo en torno al aprendizaje laboral, sino al choque generacional dentro de la industria creativa.

CT

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