Los alimentos ultraprocesados forman parte habitual de la alimentación cotidiana: aparecen en las bebidas azucaradas, botanas, cereales, productos instantáneos y otros productos diseñados para consumirse prácticamente sin preparación. Sin embargo, un nuevo análisis internacional advierte que una mayor presencia de estos productos en la dieta está asociada con un incremento en el riesgo de desarrollar distintos problemas de salud y con una mayor probabilidad de muerte prematura.La investigación, realizada por científicos de instituciones de China y Singapur, reunió y analizó los resultados de 50 estudios internacionales previos para evaluar qué efectos sobre la salud se han relacionado con el consumo de alimentos ultraprocesados. Los resultados fueron publicados este 22 de septiembre en la revista Family Medicine and Community Health, perteneciente al grupo editorial del British Medical Journal.De acuerdo con el análisis, un mayor consumo de estos productos se relaciona con diferentes enfermedades crónicas, entre ellas padecimientos digestivos, hipertensión arterial, síndrome metabólico y diabetes. Los investigadores también encontraron una asociación con un mayor riesgo de muerte, mientras que el análisis agrupado señala que por cada 100 gramos adicionales de alimentos ultraprocesados consumidos se incrementan determinados riesgos.El término se refiere a productos que han pasado por múltiples procesos industriales y que suelen estar formulados para ser consumidos directamente o después de un calentamiento sencillo. En su elaboración es frecuente encontrar combinaciones de aditivos y otros ingredientes destinados a modificar su sabor, textura, apariencia o conservación.Además, estos productos suelen presentar una elevada densidad energética y cantidades importantes de azúcares y sodio, mientras que pueden aportar menores cantidades de fibra, proteínas, vitaminas y minerales que otros alimentos menos procesados.Los investigadores señalan que los resultados no significan que un solo producto sea responsable por sí mismo de una enfermedad, sino que forman parte de un conjunto de asociaciones observadas al estudiar los patrones de consumo. Por ello, el análisis vuelve a colocar la atención sobre la cantidad y frecuencia con la que los alimentos ultraprocesados aparecen dentro de la alimentaciónLos investigadores querían averiguar si existen niveles de consumo seguros y dónde podrían situarse los posibles umbrales de riesgo para la salud y revisaron exhaustivamente las bases de datos de investigación en busca de estudios relevantes publicados hasta finales de abril de 2026.Los estudios, realizados en América, Europa, Asia y Oceanía, contaron con la participación de casi nueve millones de personas cuyas edades promedio oscilaron entre los 23 y los 77 años, y los períodos de seguimiento variaron entre 2 y 32 años.El consumo excesivo de alimentos ultraprocesados se asoció con mayores riesgos de eventos cardiovasculares (24%), cáncer (12%), obesidad y sobrepeso (23%), síndrome metabólico/diabetes (24%), depresión/ansiedad (27%), enfermedades digestivas (31%), presión arterial alta (11%) y muerte por cualquier causa (18%).Los análisis posteriores mostraron que cada 100 gramos por día adicionales consumidos se asociaron con mayores riesgos de eventos cardiovasculares (14%), cáncer (4%), muerte por cualquier causa (3%) y síndrome metabólico/diabetes (2%), y que cada aumento del 10 por ciento en la ingesta de energía se asoció con un riesgo un 16 por ciento mayor de síndrome metabólico/diabetes.Las nuevas evidencias sugieren que la combinación de múltiples aditivos puede ejercer un "efecto cóctel" en la salud humana, mientras que los estudios de laboratorio han demostrado que la composición física muy alterada de los ultraprocesados puede afectar negativamente al microbioma intestinal y promover la inflamación y la resistencia a la insulina, entre otras cosas.Los investigadores han señalado que dado que las enfermedades crónicas relacionadas con los alimentos ultraprocesados suelen presentarse como 'multimorbilidad', reducir el consumo de estos alimentos y sustituirlos por alternativas mínimamente procesadas puede ser relevante para la prevención de enfermedades crónicas y mejorar la atención primaria. TG