Las recientes alteraciones climáticas, marcadas por temperaturas extremas, periodos prolongados de sequía y fuertes corrientes de viento, han favorecido el desplazamiento masivo de pequeños insectos conocidos como trips hacia las zonas urbanas.Este fenómeno ha despertado preocupación entre los habitantes de la Ciudad de México y de varios municipios conurbados, debido a que estos insectos pueden adherirse fácilmente a la piel y a la ropa de las personas mientras transitan por espacios públicos.De acuerdo con información divulgada por la Secretaría del Medio Ambiente y dependencias dedicadas al control de plagas, los trips (pertenecientes al orden Thysanoptera) son insectos de entre uno y tres milímetros de longitud que carecen de la capacidad de transmitir virus o enfermedades graves a las personas ni a las mascotas.Al ser organismos fitófagos, su dieta se basa de forma exclusiva en el consumo de materia vegetal. Las eventuales picaduras en los seres humanos ocurren de manera accidental cuando el insecto aterriza sobre la piel en busca de humedad o atraído por tonos llamativos en la vestimenta (especialmente el azul y el amarillo).Esta interacción puede ocasionar una leve irritación cutánea o pequeñas ronchas temporales por el contacto directo con su saliva. Las autoridades sanitarias recomiendan lavar la zona afectada con agua fría y jabón para neutralizar la molestia.En caso de que un insecto ingrese al ojo, el riesgo se limita a una irritación mecánica leve; ante esta situación, los especialistas sugieren enjuagar la zona inmediatamente con abundante agua limpia o solución salina, evitar frotar el globo ocular para prevenir lesiones en la córnea y acudir a revisión médica si la molestia o el enrojecimiento persisten.Según datos del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), el verdadero impacto de esta plaga recae en los sectores agrícola y de jardinería. Los trips cuentan con un aparato bucal picador-chupador con el que raspan el tejido celular de hojas, flores y frutos para succionar la savia.Dicha actividad provoca manchas plateadas, deformaciones en los brotes juveniles y la presencia de puntos oscuros correspondientes a sus deyecciones. Asimismo, estos especímenes funcionan como vectores biológicos capaces de transmitir hasta 19 virus vegetales distintos a los cultivos.Para el control efectivo de esta especie en jardines residenciales, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) sugiere implementar técnicas de Manejo Integrado de Plagas (MIP).Entre los métodos de origen ecológico destaca la colocación de trampas cromáticas adhesivas de color azul o amarillo para la captura de adultos voladores, así como la aplicación foliar de jabón potásico y aceite de Neem para disolver la capa protectora del insecto sin alterar el desarrollo de la planta.En escenarios agrícolas de gran escala, se recurre a la introducción de depredadores naturales (como chinches del género Orius y ácaros depredadores) o al uso regulado de insecticidas de contacto y sistémicos.Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsAppKR