Lunes, 30 de Marzo 2020
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Administrar y reflexionar la cuarentena

Por: Rubén Martín

Administrar y reflexionar la cuarentena

Administrar y reflexionar la cuarentena

Cientos de miles de jaliscienses, probablemente millones, acataron las medidas de distanciamiento social convocadas por el gobierno de Jalisco, respaldadas en un análisis predictivo de especialistas de la Universidad de Guadalajara (UdeG) para resguardarse en casa desde el pasado viernes y hasta el día de hoy.

Fue una respuesta masiva de aquellas personas que sí pueden guardarse en casa, hacer tele-trabajo o sencillamente no poner en riesgo su profesión o su negocio. Otros cientos de miles de jaliscienses, al igual que millones de mexicanos, no pueden tomarse los días que piden las autoridades, porque literalmente viven al día.

Pero la falta de información suficiente ha hecho creer a muchas personas que bastaron los seis días de resguardo en Jalisco para contener el avance de la epidemia del coronavirus. Espero equivocarme, pero siento que mañana jueves más de alguno pensará que puede volver a sus actividades normales. Es un gran error.

La rapidez con que se ha expandido esta epidemia pareciera que no nos ha permitido dimensionar las enormes consecuencias que ha provocado en distintos ámbitos de nuestra vida cotidiana y por lo tanto el tiempo que tardaremos en volver a las actividades tal y como estábamos acostumbrados antes. Y estoy seguro que no podremos volver a esa cierta “normalidad”.

Las medidas de distanciamiento y contención social tomadas en Jalisco el pasado fin de semana durarán más de lo que nos imaginamos, y sus consecuencias son al corto y al largo plazo.

Al corto plazo la fase del plan de contingencia durará de 30 a 40 días, esto quiere decir hacia mediados de mayo, y la tercera fase podría prolongarse hasta el mes de agosto. En realidad la agenda de nuestras vidas de todo este año ha sido tomada y modificada radicalmente por la pandemia del coronavirus.

Y al largo plazo, una cierta recuperación de las consecuencias económicas y de retorno a las actividades educativas, laborales y de esparcimiento nos llevará al menos los próximos dos o tres años.

Tengo conocidos y familiares que pensaban que la expansión de este virus sería un trastorno de apenas unas semanas. No ha sido así y será peor de lo que nos imaginábamos.

Cambios tan drásticos en nuestras vidas cotidianas pueden llevarnos a la desesperación o la frustración. Para manejar esta situación inesperada más vale aceptar que esto tardará en superarse y adaptarnos a esta emergencia. Por eso pienso que es útil pensar en “administrar la cuarentena”.

Pensar que nuestras actividades se cancelarán, pero no para siempre, y que ciertos llamados a resguardarnos no durarán toda la emergencia, sino que habrá periodos de cuarentena temporales, como el que tuvimos en Jalisco, y que sea necesario volverlos a aplicar más adelante.

Pero además de “administrar la cuarentena”, es necesario reflexionar sobre las decisiones políticas, económicas y sociales que nos han traído hasta aquí para ir tejiendo una salida que no nos lleve de nuevo a este desastre civilizatorio.

Además de cuidarnos, cuidar a nuestra familia y a los más cercanos, además de procurar una salida en cooperación con los más necesitados de esta emergencia, en paralelo debemos reflexionar e identificar a los políticos y las políticas económicas que propician las destrucción de los sistemas de salud y de los ecosistemas donde surgen estos virus, exigir cuentas a sus responsables e imaginar otras relaciones sociales solidarias y comunales alternativas a la civilización capitalista en crisis. 
 

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