Lunes, 15 de Julio 2024

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Cilantro a 500 pesos

Por: Israel Macías López

Cilantro a 500 pesos

Cilantro a 500 pesos

No solamente ha sido un año muy caluroso este 2024, como pocos que se recuerden. Sino que dichas ondas de calor se han combinado con las menores lluvias en los últimos años. Los reportes de los niveles bajos en casi la totalidad de las presas del país no han dejado de salir.

Toda esta fuerte sequía que estamos viviendo este año y que venía a sumarse a un 2023 que ya había sido seco y caluroso, se está reflejando en otras variables que nos completan el panorama de lo que significa un mal año en términos de lluvias y calores excesivos: hay menos producción de alimentos.

La producción agrícola nacional ha sido una de las principales víctimas de este seco año. La señal de alarma la lanzó Banxico en su reporte trimestral del estado de la economía nacional, en la que reporta que toda la actividad agrícola del país ha caído en un 6.1 por ciento con respecto a 2023.

La caída puede ser vista como moderada, pero si vemos con detalle apreciaremos que lo que no ha sido es homogénea. Mientras que, en el sureste del país, la caída apenas se registra en un 2.1 por ciento, para la zona centro occidente en la que se incluye Jalisco anda por el 3.3 por ciento de caída. En la parte central, que incluye estados con fuerte tradición productora de verduras y granos, la caída anda por el 7.8 por ciento.

Y en donde de plano ha sido implacable es en la parte norte de México en la que la caída agrícola a alcanzado los niveles de 11.2 por cierto.

Esta contracción en la producción de frutas, verduras, granos y hortalizas de inmediato tiene efectos en las familias mexicanas, porque lo que vemos incrementarse es el precio.

Banxico calcula que hasta el 80 por ciento de todos los sembradíos del país han estado expuestos de alguna forma, a la carencia de agua por riego o a la falta de lluvia.

Los cultivos principalmente afectados pareciera que no hay alguno que se salve, desde el maíz, el aguacate, el algodón o la misma caña de azúcar se encuentran entre los más castigados.

Generalmente la producción agrícola suele ser una oferta muy difícil de modificar para ajustarse a las condiciones del mercado, es decir, una vez que los agricultores han decidido cuántas hectáreas le dedican a la producción de tal o cual producto, es muy difícil después hacerles modificaciones a los planes de producción.

Simplemente hay tiempos para sembrar y una vez pasados esos tiempos, de nada nos sirve saber que el precio está alto o está bajo, prácticamente ya no podremos ajustar nuestros planes de producción.

Por lo que, de forma natural, cuando tenemos mercados en los que la producción difícilmente tiene margen para estarse adaptando, todo el ajuste deberá de pasarse al precio del producto.

Si de pronto un producto es muy demandado, entonces lo que veremos es que el precio subirá sin remedio. Y lo mismo pasa cuando la demanda no cambia, pero la oferta está siendo destruida, ya sea por la sequía o por alguna plaga o situación que destruya parte de las cosechas esperadas.

Al no haber forma de equilibrar de nuevo los planes de oferta y demanda, el precio termina haciendo todo el ajuste.

Por eso estamos viendo lo que pensamos que jamás veríamos: el precio del kilo del cilantro en 500 pesos.

Es por eso que para Banxico algo tan fuera de la política monetaria, como las condiciones de calor o lluvia en el país se vuelven variables muy importantes: cada cambio en las condiciones productivas de estos sectores, se verán reflejadas de inmediato en los precios de los productos. Es decir, en más inflación.

Por eso hemos visto que la carrera para llevar la inflación a los niveles deseados por Banxico entre 3 y 4 por ciento este año, se han visto estropeados por estos choques externos a la oferta, es decir, fenómenos que desajustan los planes productivos, limitan la producción y el ajuste se termina pasando a precios.

¿Seguirá siendo efectiva la política monetaria restrictiva del Banco de México que nos tiene viviendo con una tasa del 11 por ciento, cuando el problema es que no ha llovido y por lo tanto la producción de alimentos es baja?

¿Mantener la tasa de interés tan alta logrará que los mexicanos compremos muchos menos alimentos para evitar que la inflación siga subiendo?

Si bien la tasa de interés poco importa al momento de estar surtiendo la despensa, lo que si efectivamente nos “invitará” a buscar alternativas o a de plano, suspender la compra de productos que se han vuelto imposibles de comprar, son las subidas enormes en sus precios. Como el cilantro.

Por cierto, ¿alguien sabe qué le podemos poner a los tacos que no sea cilantro, pero que más o menos se le parezca?

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