Miércoles, 26 de Enero 2022

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Guadalajara bicicletera

Por: Jonathan Lomelí

Guadalajara bicicletera

Guadalajara bicicletera

«Son proyectos de nadie en particular: la raza se lo apropió». 

Esta idea de un amigo usuario de Mi Bici Pública encierra un misterio y su solución: ¿por qué funciona Mi Bici Pública? Yo añadiría: porque su utilidad social y eficiencia nos recuerda que el primer mundo también aquí es posible. 

Nadie encendió siete velas para festejar este mes una de las políticas públicas que transformó a Guadalajara. 

Su crecimiento ha sido meteórico: inició en diciembre de 2014 con 86 estaciones y mil 276 bicis. Hoy opera con más del doble de bicicletas y más del triple de estaciones. En Guadalajara, Zapopan y Tlaquepaque, circulan a diario 11 mil ciclistas que pagaron su membresía anual. 

Sus beneficios abarcan todos los espectros: ambientales, menos autos en las calles, activación física, ahorro de tiempo y dinero para los usuarios. 

En las dos grandes crisis de este país, el desabasto de gasolina y la pandemia, el sistema de bici pública se convirtió en la alternativa.  

Pero Mi Bici Pública también es una proeza: funciona a pesar de nosotros. 

Una estampa reconocible para todos resume mi idea: un ciclista circula en sentido contrario por la banqueta. Al mismo tiempo, un automovilista se estaciona sobre la ciclovía. Un agente vial (con suerte hay alguno cerca) voltea hacia cualquier parte, tolera la parada irregular del camión y decide no sancionar a nadie por pereza o hartazgo. 

En un mundo paralelo, allá en Avenida Hidalgo 222, los diputados deciden que la solución a esta incultura vial es, adivinaron, elevar las multas que los agentes no aplican, que a su vez nadie cumple porque los agentes no sancionan. 

La serpiente que se muerde la cola. 

En el Área Metropolitana de Guadalajara enfrentamos un problema de salud pública por los altos niveles de motorización, la falta de cultura y educación vial, la mezcla del alcohol con el volante, los arrancones clandestinos y la permisividad de la autoridad. 

Cada día se suman once vehículos a las calles de Jalisco, el doble que hace una década. 

Contra todo esto, Mi Bici Pública funciona. 

Y también contra los vicios del programa. El año pasado, echaron abajo una licitación para operar el programa y se reasignó por un monto más caro (36 MDP) a BKT Bici Pública, propiedad del hermano del ex vocero estatal. 

El programa se ha concentrado en ciertas zonas de la Ciudad, comerciales y de clases medias. Hay una deuda innegable de este programa con el Oriente de Guadalajara. 

Y sin embargo, funciona. 

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