Domingo, 21 de Abril 2024

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La Emoción de la Colmena

Por: Pablo Latapí

La Emoción de la Colmena

La Emoción de la Colmena

Se nos quebró la Emoción de la Colmena, si es que existía.

Que yo recuerde Lorenzo Córdova, quien fuera hasta hace algunos días consejero presidente del INE, nunca se declaró enemigo del Presidente López Obrador.

Fue el propio Presidente el que lo hizo su gran enemigo en la medida en que Córdova como cara visible y cabeza del INE defendió al Instituto de los embates de AMLO y sus partidarios.

Pero nunca hubo nada personal de Córdova hacia López Obrador.

Va quedando claro que la estrategia de AMLO es utilizar su mañanera para fabricarse enemigos formidables, agigantarlos y así tener el pretexto de atacarlos a mansalva desde su tribuna en Palacio Nacional, lo que efectivamente ocurrió cuando Córdova, al dejar el INE en un tremendo error de tiempos, informó que pasaba a ser parte de los analistas de Latinus, la agencia de Loret de Mora y Brozo que el propio Presidente ha hecho grande con sus críticas.

Lo mismo hubiera ocurrido si Córdova anunciara que se va al diario Reforma, el otro archienemigo de AMLO, quizás el más citado en la mañanera.

Pero insistimos, es el estilo, fabricar y hacer grandes enemigos, cueste lo que cueste.

Así es como ha dividido al país desde que llegó a Palacio Nacional.

Si bien no éramos un país muy unido ahora lo somos menos, pero ya de una forma visceral.

Y eso también tiene repercusiones serias en el comportamiento diario de nosotros.

Cuando hay una división como la que hoy existe en México se fractura lo que el sicólogo Martin Seligman llama “La Emoción de la Colmena”, emoción que es el resultado de una población que se entiende afín a sí misma, con una profunda empatía, y que sabe que pensando juntos y trabajando en una misma dirección se construye un pueblo sólido y fuerte capaz de realizar hazañas extraordinarias.

La Emoción de la Colmena suele emerger de un país que ha enfrentado una guerra o una catástrofe, sus habitantes se unen, se cohesionan y empiezan a trabajar por el bien común.

Lo vimos en la forma en que se levantaron Alemania y Japón, los países derrotados en la segunda gran guerra y que hoy son potencias mundiales.

Lo vimos en México durante los distintos terremotos.

Pero cuando en el día a día se quiebra la Emoción de la Colmena como ocurre actualmente en México no hay posibilidades de que nos unamos para salir adelante y psicológicamente se crea una sensación de que el país vale muy poco y muy poco vale la pena hacer algo por él.

Adiós patriotismo.

Y adiós la posibilidad de que los mexicanos cuidemos nuestro país en los pequeños detalles como no tirar basura, respetar leyes y reglamentos, y tantas otras cosas.

Muchas cosas tendrían que pasar en México para que se reconstruya una Emoción de la Colmena y después crezca hasta ponernos en la misma dirección.

Mientras tanto seguiremos viendo cómo conforme se acaba el sexenio mayor será el afán de seguir fabricando y agigantando enemigos formidables y veremos embates cada más ofensivos y agresivos desde Palacio Nacional.
 

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