Jueves, 23 de Septiembre 2021

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La gallera, el “maiz”, y la segunda vuelta

Por: Diego Petersen

La gallera, el “maiz”, y la segunda vuelta

La gallera, el “maiz”, y la segunda vuelta

Cuando las gallinas se salen del corral no hay argumento que las regrese al cautiverio, hay que recurrir al viejo truco del “maiz”, a eso que en las granjas y en la política técnicamente se llama maicear.

A López Obrador se le salieron gallos y gallinas del huacal. La sucesión no solo está adelantada, sino desatada. La amenaza de una ruptura del bloque gobernante podría llevarnos a una elección inédita en el 2024, no solo por la cantidad de candidatos, sino por una fragmentación del voto de tal magnitud que ponga en jaque el sistema de gobernabilidad.

Las corcholatas andan sueltas. Primero fue Claudia Sheinbaum que, con permiso o sin permiso del presidente, aprovechó el acto de conmemoración del triunfo de López Obrador para hacer una demostración de músculo, una vulgar cargada, de esas que se hacían en los tiempos supuestamente idos del viejo régimen (no somos iguales, solo nos parecemos tanto). Luego fue Marcelo Ebrard quien sorprendió con una declaración en plena mañanera que, a juzgar por la furibunda cara del presidente, no estaba en el guion, o al menos no así. Para cerrar la semana, el mensaje de Ricardo Monreal fue contundente: dijo que espera estar en la boleta, de preferencia que con el presidente y por Morena, pero de que de que va, va.

El problema de una sucesión tan adelantada y desatada es que impactará la gobernabilidad del Legislativo y del gabinete. Los partidos rémora andan a la caza de candidatos, alguien que les dé más representantes a las Cámaras y más dinero a las arcas.

Para el Partido Verde ese se llama Ricardo Monreal. Conforme avance el tiempo de las definiciones veremos al líder de Morena en el Senado desmarcándose sin romper con la agenda lopezobradorista, y al Partido Verde mandando señales en ambas cámaras de que su precio sigue al alza.

¿Y si Marcelo Ebrard no es el elegido del presidente? Esta vez no me voy a bajar, dijo claramente y sus opciones para contender contra Morena en caso de no ser el ungido son dos. El Partido del Trabajo (PT), que vería en él la posibilidad de crecer influencia y dinero con un candidato propio, y Movimiento Ciudadano (MC) un partido que, si bien tiene ya en el gobernador Enrique Alfaro a un candidato propio, su verdadero dueño, Dante Delgado, preferiría a un candidato más competitivo y de mayor presencia nacional.

Si el presidente no logra regresar las gallinas al corral (y eso implica repartir más “maiz”) si no recoge el tiradero de corcholatas que él mismo provocó con el destapadero, el gobierno que comenzó el sexenio con un Presidente todopoderoso podría terminar atrapado y neutralizado por sus “aliados”. Más aún, como se está conformando el escenario podríamos tener una boleta con cinco o seis candidatos, con tres o cuatro de ellos en la zona de los 20 a los 30 puntos, lo que nos obliga a como país a regresar a la discusión de la segunda vuelta electoral como mecanismo de gobernabilidad.

El problema de una sucesión tan adelantada y desatada es que impactará la gobernabilidad del Legislativo y del gabinete. 

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