Jueves, 30 de Mayo 2024

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La revista ¡Hola! y las bodas del poder

Por: Carlos María Enrigue

La revista ¡Hola! y las bodas del poder

La revista ¡Hola! y las bodas del poder

La revista ¡Hola! es sin duda una de las revistas del corazón más importantes del mundo de habla hispana. En ella suelen aparecer las principales familias de la farándula, de abolengo, del dinero y, por qué no, del poder. Y es que uno de los puntos elementales para acceder al “prestigio” de que tu evento sea cubierto por tal revista no es cosa fácil, pero siempre va acompañado de un ingrediente básico: el dinero acompañado de algo más.

Así, un punto básico para mostrar poder adquisitivo es el gasto que se hace en las bodas. Esto, pues pocos eventos suelen tener tanto realce como un matrimonio, por lo cual es común que se tire la casa por la ventana, demostrando al mundo dos cosas: primero, que hay con qué; y segundo, que estando tan llenos de alegría por la unión cualquier gasto parece poca cosa.

En días pasados se casó César Yáñez, vocero del presidente electo, con una mujer poblana que se dice cuenta con mucho dinero. Se filtraron fotos de la boda en donde se apreciaba derroche de riqueza – que, como dijimos, de alguna u otra manera se hace o pretende hacer en prácticamente todas las bodas. Los arreglos eran cargados, el menú caro y la música no era cualquier cosa. Es decir, una boda que había costado muchos centavos.

Este tema dio pie a una discusión. Por una parte hubo quienes criticaron el evidente costo de la boda en sí, quien criticó la incongruencia entre la imagen que se ha proyectado durante décadas por parte del equipo de López Obrador y por lo que comienza a asomarse ahora que han ganado el poder; hubo también quien afirmó que el asunto no iba a más puesto que no se gastaron recursos públicos – puesto que la sobriedad republicana quedaba colgada en la puerta de la oficina donde se despachará – y finalmente, supongo a la gran mayoría, el tema simplemente no les importó.

La aparición en la ¡Hola! hace sin embargo una diferencia sustancial. Yo soy de los que cree que, si no se emplearon recursos públicos, poco importa el cómo se haya hecho la boda – con el punto cuestionable de que se afirmaba que César Yáñez ganaba únicamente 37 mil pesos, en cuyo caso se convirtió en boy toy en el momento que se consiguió a su sugar mama. La pregunta es, si no fuera parte del poder César Yáñez ¿se habría cubierto la boda por esa revista a pesar del dinero que pudiera tener la novia?

Y por qué hace una diferencia esto entonces, puesto que retoma una dinámica que significó mucho en la pasada elección. Eso, era la frivolidad tan manifiesta de la presidencia de Peña.

De las cosas destacables que representaba López Obrador y que los votantes proyectaron en la casilla, era un ánimo de sobriedad y de seriedad. Cierto, López Obrador no fue quien se casó, no pregonó loas sobre la boda, ni debe ser hecho responsable individual de este superfluo exceso. Lo que sí, es que en los meses que han pasado desde que ganó la elección, poco a poco van aflorando muchos en su equipo que no están tan negados a disfrutar la mieles del poder.

Sobre qué va a pasar en el futuro – si tendremos un gobierno superfluo y de ladrones destacado o si se moverá dentro de la superficialidad y robo al que estamos acostumbrados – no lo sé. Pero sobrio, lo que se dice sobrio, va quedando claro que no va a ser.

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