Miércoles, 22 de Mayo 2024

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Mamá Lulú

Por: Jonathan Lomelí

Mamá Lulú

Mamá Lulú

Primero conocí a Mamá Lulú por su libro “Hasta encontrarles: Crónica de una esperanza en Jalisco, Madre Buscadora”. Lo escribió en el transporte público por medio de audios de voz que mandaba a Belinda Aceves, coautora y redactora del material. 

Por eso antes de entrevistar a Mamá Lulú supe que en 2015 un comando se llevó a su hijo José Marcos de la llantera en Carretera a Chapala en donde trabajaba. Y que su carpeta de investigación pasó más de seis años archivada hasta que Mamá Lulú interpuso un amparo. 

También supe que una tarde de agosto de 2020 iba a comer con su hija María de Lourdes, pero nunca volvió a verla porque otro comando se la llevó de su casa. Su nieta de ocho años presenció todo. 

Cuando saludé a Mamá Lulú me dijo que había tardado tres horas en llegar de El Salto a nuestra entrevista en Canal 44, en Belenes, Zapopan. Antes de iniciar el programa me contó cómo un día pensó: “Siento que yo no estoy buscando a mis hijos”. Entonces junto a Héctor Flores y tres madres buscadoras más, una ya murió, fundaron en 2021 el Colectivo Luz de Esperanza con un objetivo: tapizar todo Guadalajara con fotos de sus hijos e hijas. Allí entendí ese impulso indefectible de pegar cédulas de búsqueda que el Gobierno retira.  

Mamá Lulú me contó cosas que cuenta en su libro. Creció en Mexicaltzingo, su madre lavaba ajeno y su padre era zapatero. A los siete años cuidaba autos frente al cine Tonalla de las Nueve Esquinas a cambio de propinas que entregaba a su madre. A los 17 años huyó de su casa porque su cuñado intentó violarla. Se vio orillada a casarse con “un mal esposo”, autoritario e infiel, que llevaba a sus otras mujeres a comer a su mesa. 

Mamá Lulú me contó que no sabe por qué se llevaron a sus hijos. En el caso de José Marcos hay versiones de que en la llantera comenzaron a vender droga. Sobre su hija, al parecer el anterior inquilino estaba ligado al tráfico de drogas. Nada concluyente. 

Mamá Lulú se ha parado frente a miembros del cártel: “Me quitaron el miedo cuando se llevaron a mi hijo”. En una ocasión revisaron una minuciosa lista para informarle que ellos no tenían a su hijo: “Están mejor organizados que el Gobierno”.   

Nueve años después no sabe nada de ellos. Tras acabar la entrevista le di un raid al Centro. En el camino me contó que su nieta, la más pequeña, la que vio cómo se llevaron a su madre, está en tratamiento psicológico. Vive con ella. La más grande, preadolescente, ha tenido problemas de comportamiento y hasta pagó a una vidente para que le dijera dónde está su mamá. La abuela Lulú me dijo que nadie pregunta por los hijos de los desaparecidos. 

El libro cartonero “Hasta encontrarles” de María de Lourdes Ruiz Bravo tuvo un tiraje de sólo cien ejemplares. Fue editado por La Rueda Cartonera en coedición con la colectiva Abuelas, Brujas y Sabias. 

Es un libro artesanal en papel bond. Cuesta 350 pesos. Todo el dinero que se recabe de su venta será para Mamá Lulú. Sólo se puede adquirir en “Libros y Café La Rueda” en Prisciliano Sánchez 615, en el Centro tapatío. Y estos días en la Feria Municipal del Libro de Guadalajara. 

Cuando las generaciones venideras volteen a ver esta tragedia, este documento es uno de los testimonios más vivos que encontrarán. La historia de una de esas mujeres que por generaciones soportaron sin protestar todas las violencias, todas las humillaciones, toda la pobreza y abandono del Estado. Hasta que les arrebataron a sus hijos e hijas. 

jonathan.lomeli@informador.com.mx
 

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