Domingo, 25 de Octubre 2020

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Seguridad, agua tibia y alternancia

Por: Diego Petersen

Seguridad, agua tibia y alternancia

Seguridad, agua tibia y alternancia

La alternancia en el poder tiene muchísimas virtudes, y por supuesto algunos defectos. Uno de ellos, el más importante, es que los gobiernos que llegan creen que su misión en la vida, una vez sentados en la silla del poder, que olvidan que es temporal, es destruir lo que hicieron los corruptos antecesores. Así, hemos vistos construir y destruir decenas de instituciones desperdiciando tiempo y recursos como si fuéramos un país rico (o quizá haya que decir que los países ricos lo son en parte porque no hacen este tipo de burradas).

Cuando se trata de seguridad la destrucción y reconstrucción de instituciones es doblemente onerosa. No sólo nos cuesta en el erario, el dinero de todos, sino en el bolsillo de cada uno de nosotros cuando vivimos un asalto, un robo o en el peor de los casos la pérdida de un ser querido sea por muerte o desaparición.

La nueva Policía Metropolitana es en esencia lo mismo que aquella policía de Mando Único creada en el gobierno de Aristóteles Sandoval y que los entonces recién llegados presidentes municipales de Movimiento Ciudadano destruyeron en 2016 en un desplante de poder. Vamos a suponer (apostaría a que en esto tienen toda la razón) que la Policía Única en manos del gobierno de Sandoval era corrupta y que había mandos y elementos que estaban vinculados al crimen organizado, como los hay en todas las corporaciones y en todos los gobiernos de todos los partidos. La pregunta es si la única salida era destruir la corporación integrada por elementos de las diversas policías municipales, como lo hicieron, o aprovechar que tenían mayoría en el Consejo Metropolitano y la fuerza política para arreglar la institución. Una decisión impulsiva y con afanes de hacer notar que ya habían llegado al poder los llevó a destruir la institución para, años y con muchos jaloneos después, crear otra prácticamente igual, pero con otro nombre y sólo la mitad de los elementos.

Ante las alternancias que tarde o temprano llegarán debemos tenerlo muy claro: no es destruyendo para volver a comenzar como alcanzaremos algún día la paz deseada

En materia de seguridad es muy difícil inventar el agua tibia. Las recetas son esencialmente las mismas y se requiere del concurso de todas ellas, desde una fuerza policial bien capacitada y entrenada hasta políticas públicas de reconstrucción del tejido y la justicia social, pasando por un buen Ministerio Público y un Poder Judicial confiable. Hay que hacerlo todo y de manera simultánea.

El problema es que nada de esto se logra en el corto plazo, requiere paciencia, continuidad y ajustes permanentes en tiempos que superan los sexenios o trienios. Políticamente lo que se requiere es humildad para entender que es un problema que supera con mucho a cualquier político; generosidad para saber reconocer lo que se hizo bien en otros periodos y altura de miras para tener claro que el municipio, el estado o el país son más importantes que cualquier partido o político en edad de merecer.

Ante las alternancias que tarde o temprano llegarán debemos tenerlo muy claro: no es destruyendo para volver a comenzar como alcanzaremos algún día la paz deseada. 

diego.petersen@informador.com.mx

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