Mientras el ex presidente Felipe Calderón denunciaba que “la ironía y la tragedia es que México está regresando hoy a una versión de la dictadura perfecta” en el Hotel Marquis Reforma, la ironía es que, a poco más de tres kilómetros de distancia -solo cruzando el Bosque de Chapultepec-, ex trabajadores de la compañía Luz y Fuerza decapitaban su estatua en el Complejo Cultural de Los Pinos -lo que fue residencia oficial y oficina de la Presidencia desde 1934 hasta 2018-.Calderón asistió el miércoles al Foro América Libre 2026 -organizado por el Partido Acción Nacional y con la asistencia de dirigentes políticos de derecha-, presencia que fue aprovechada por algunos de los ex trabajadores de Luz y Fuerza, quienes aún -con dificultades hasta la fecha para encontrar trabajo en el sector eléctrico por la extinción de la compañía en octubre de 2009- y ante la imposibilidad de poder enfrentar al ex mandatario se dirigieron a Los Pinos para tomar “venganza” sobre su estatua, que, por cierto, está abandonada -desde julio del año pasado- a espaldas de su pedestal en la Calzada de los Presidentes, dentro del complejo.Mientras Felipe Calderón establecía en el foro que “el régimen había desarrollado una forma extraordinariamente eficaz de simulación política: había elecciones, pero no alternancia; había instituciones, pero estaban subordinadas a la Presidencia; había medios, pero publicaban lo que el poder les decía; el mundo creía que había democracia, pero no la había y por eso era dictadura perfecta; hoy, salvo algunos periodistas y ciudadanos ejemplares que no se someten, estamos regresando a ese escenario de la dictadura perfecta; parece democracia, pero no lo es”, los ex trabajadores eléctricos desfogaban sus frustraciones contra la abandonada efigie sin que nadie intentara impedírselo.El Complejo Cultural de Los Pinos, como ex recinto oficial de la Presidencia, está bajo la jurisdicción de la Secretaría de Cultura del Gobierno federal, por lo que tiene resguardo de seguridad del Servicio de Protección Federal (SPF), que es un órgano desconcentrado de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), y el miércoles, durante los violentos incidentes, debió haber intervenido, pero “ni las manos metió”.Sin embargo, lo que más sorprende, aunque la Presidenta Sheinbaum “lamentó” ayer lo ocurrido al decir: “Yo no estoy de acuerdo con lo que hicieron con la estatua y que entraron como entraron a Los Pinos, no estoy de acuerdo”, es que el Gobierno federal, estando consciente de que la estatua de Calderón permanecía en el suelo a consecuencia de una torrencial lluvia que provocó la caída de un árbol y la derribó del pedestal, no hubiera ni siquiera intentado -durante 14 meses- levantarla del suelo y reintegrarla a su lugar original -como están todos los ex presidentes-, en una burda y equivocada “demostración política” de quienes se dicen “no somos iguales”.Usted, ¿qué opina?