¿Cómo pasamos de tener el organismo operador metropolitano del agua que era el modelo nacional en el siglo XX al desastre que es hoy el Siapa y la calidad de agua que tenemos en Guadalajara? La respuesta es tan sencilla como patética: cuando los partidos convirtieron al Siapa en botín y a las decisiones sobre el agua para la metrópoli en una discusión política y un elemento de chantaje.¿Qué se necesita para arreglar el problema? Un gran acuerdo político y sacar los intereses partidistas y electorales del agua. No es nada extraño que Morena y su pandilla (PT, Hagamos, Futuro) y los aliados separados (PAN y PRI) estén ya pensando en que el agua será su gran argumento para las elecciones del 2027, pero eso no resuelve nada, a lo mucho servirá de acicate para que los naranjas se pongan a chambear y crear historias. Sin embargo, el problema es mucho más grave y profundo. Lo que está en juego en estos momentos no es quién paga la fiesta que armaron entre todos, PAN, PRI, MC y los antiguos perredistas hoy distribuidos entre Hagamos y Morena, sino cómo resolvemos que la Zona Metropolitana de Guadalajara tenga agua para todos, suficiente y de calidad con la menor afectación ambiental.A quien le toca encabezar un acuerdo de este tipo es por supuesto al Gobierno del Estado, más aún, directamente al gobernador Pablo Lemus. La cantidad de recursos que se necesitan para solucionar el problema requiere que el Congreso y los ayuntamientos estén en sintonía. Ello implica no solo trabajo político, sino construir confianza, algo que el gobierno de Lemus perdió con el absurdo caso de corrupción de Ely Castro.Mientras el gobierno siga pensando que el tema del agua se soluciona solo con tubos y su única visión sea hacer (y controlar) obras, y mientras la oposición vea el problema del agua como un botín que les puede dar votos y ni siquiera se tomen la molestia de entenderlo, habrá avances, algunos pequeños y otros considerables, pero no los de fondo.El gran pacto debe ser con la sociedad y eso se logra con transparencia, no solo del agua, esa se da por descontada, sino de las instituciones que la manejan: el sistema intermunicipal, la comisión estatal y la secretaría. Lo que hay que hacer implica muchos recursos públicos y también sacrificios sociales: tandeos, calles cerradas por obras y al fin de cuentas aumento de tarifas.El agua necesita quién haga política, buena política para meter a la sociedad y sacar a los partidos del agua, y hoy no se ve quién en el gobierno se quiera mojar.