Hay días importantes en la memoria de esta ciudad. El viernes 5 de octubre de 1917, Guadalajara recibió el primer número de EL INFORMADOR. Cuatro páginas, cinco centavos y una voluntad con ganas de acompañar a una sociedad que intentaba recomponerse. Este lunes 5 de octubre se cumplen 109 años de aquel inicio.Jesús Álvarez del Castillo impulsó la fundación junto con Ramón Castañeda, Eugenio Pinzón y empresarios de la colonia francesa. En la primera plana apareció la “Guadalajara Moderna”, que saludaba a una ciudad capaz de embellecerse pese a las desgracias nacionales. Había en ese gesto una confianza que todavía hoy nos conmueve. Contar lo que sucedió también puede ser una forma de cuidar lo que amamos.México estrenaba la nueva Constitución. Venustiano Carranza, ya presidente constitucional, buscaba reconstruir las instituciones, mientras aún surgían rebeliones y profundas fracturas sociales. Las nuevas disposiciones sobre la tierra, el trabajo, la enseñanza y la religión abrían posibilidades y encendían complejas disputas. La paz seguía siendo una tarea pendiente. La ley podía promulgarse en un solo día, pero reconciliar a un país exigía mucho más tiempo.En Jalisco, Emiliano Degollado cubría un interinato de Manuel M. Diéguez. Guadalajara era encabezada por Luis Castellanos y Tapia, quien procuraba restablecer los servicios municipales. La aplicación de las disposiciones religiosas había provocado enfrentamientos con la jerarquía eclesiástica y se clausuraron varios templos. Bajo la aparente continuidad de las costumbres, la ciudad atravesaba cambios que tocaban sus convicciones más profundas.Al mismo tiempo, Europa sangraba por la Primera Guerra Mundial. La presencia francesa entre los socios y el liberalismo de su fundador contribuyeron a la orientación favorable a los aliados. Conviene recordar este matiz para comprender la independencia. Un periódico tiene una mirada, una historia y valores desde los cuales se interpreta la realidad. La independencia exige reconocer las preferencias propias y evitar que estas sustituyan los hechos.El compromiso de sus fundadores quedó expresado con claridad: “Nuestra publicación será independiente en el más alto y amplio sentido del vocablo”. Su apoyo debía venir del público. El vínculo con los lectores y anunciantes ofrecía un camino para sostener una empresa periodística con criterio propio. Ese modelo necesita defender la información frente a cualquier interés que pretenda condicionarla. La suspensión del diario entre 1937 y 1938 mostró que su continuidad también atravesó momentos de adversidad.Ser independiente significa conservar la libertad de preguntar, verificar y publicar, aunque una noticia incomode a quien gobierna o a quien paga un anuncio. Supone distinguir los hechos de las opiniones, escuchar otras voces y corregir los errores. La confianza del lector se construye con esa responsabilidad. Se pierde cuando la información empieza a obedecer al favor y a las conveniencias de los poderosos.Por eso, la independencia merece sostenerse como una exigencia cotidiana. Ayuda a que cada ciudadano forme su juicio y a que el poder encuentre respuestas donde preferiría aplausos. Su valor alcanza a toda la comunidad, incluso a quienes discrepan del periódico.Al celebrar estos 109 años, pienso en tantas mentes que han escrito y se han expresado con imágenes en sus páginas. Allí respira una parte de nuestra memoria. Que Guadalajara siga encontrando en ellas un espacio para reconocerse, discutir su presente y seguir mirando el futuro con libertad.dellamary@gmail.com