Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum “deshoja la margarita” desde donde verá la inauguración del Mundial de Futbol -en la comodidad de Palacio Nacional o desde alguna de las sedes de los 18 Fan Fest-, los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) convulsionan las principales arterias de la capital, intentan bloquear el aeropuerto de la Ciudad de México, dan acceso libre en las autopistas de acceso a la zona metropolitana e intentan impedir que los aficionados lleguen al estadio Azteca, donde será la ceremonia. Y, por si fuera poco -lo único que nos faltaba-, en lo que la mandataria piensa desde donde se “desgañitara” para alentar a la selección mexicana en su compromiso en contra de Sudáfrica, Donald Trump en Washington amenaza con no continuar con el tratado comercial con México y Canadá.Claudia le pone “buena cara” a la situación, expresando optimismo, y dice que existe “toda la seguridad” para que la apertura del Mundial se lleve a cabo sin ningún contratiempo, que todo está “perfecto” y que los compromisos de México se concluyeron “en tiempo y forma”. Pero lo que no está en “tiempo y forma” y lo que no concuerda, es el sentimiento de los maestros de la Coordinadora quienes están resueltos a conseguir -sus irreales- demandas, “cueste lo que cueste”, por lo que una inauguración sin “turbulencias” a su alrededor es poco probable que suceda.Al optimismo “fingido” de la presidenta, debemos de agregar el comentario desde la Casa Blanca, que pone en duda la renovación del Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, que es un elemento más para alimentar la ilusión oficialista de que todo marcha como “miel sobre hojuelas”. Sin embargo, la afirmación de Trump de, “No necesitamos nada de lo que tiene Canadá, no necesitamos nada de lo que tiene México, pero ellos necesitan todo lo que tenemos nosotros y tienen que tratarnos mejor. No necesitamos sus automóviles, no necesitamos su madera, no necesitamos su energía. No necesitamos nada de lo que ellos tienen”, aunque ya lo conocemos como es de “hocicón”, debe ser motivo de preocupación, porque es una “piedrita en el camino” en el sinuoso sendero en que se ha convertido la renegociación comercial. Comentario que perturba y seguramente no dejará disfrutar -aunque así lo finja- plenamente a la presidenta de la ceremonia de inauguración.Sin embargo, ante la cantidad de problemas que provocan las protestas de los maestros de la Coordinadora y las amenazas que surgen con el tratado comercial, el paliativo -por el momento- es que ruede el balón, que la presidenta continúe con su “optimismo” y que la gente -aunque sea por un rato- se distraiga con el sueño guajiro de que la selección haga historia en el torneo mundialista.Usted, ¿qué opina?