El futbol nació como un deporte popular, como una creación de la clase obrera de la Inglaterra de la Revolución Industrial. Poco a poco se extendió por el mundo como en su origen, como un deporte popular que si bien contaba cada vez con más ligas organizadas, nunca dejó de jugarse en las calles y las plazas.A diferencia de otros deportes, el futbol no necesita de grandes inversiones para jugarse. Se puede o no vestir uniforme para patear el balón o tener o no zapatillas deportivas. De hecho, basta con que se pongan dos piedras para tener una portería e incluso se puede jugar sin balón o pelota, como hacíamos en la primaria jugando con un recipiente de jugo de naranja relleno de papel.Y si bien las competencias mundiales han acompañando al futbol desde hace un siglo, el actual Mundial de Futbol ha dejado de ser una fiesta popular para convertirse en uno de los espectáculos más caros del mundo en la actualidad y transformarse en uno de los negocios más lucrativos del mundo. Se estima que la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) tendrá ingresos por unos 13 mil millones de dólares (unos 234 mil millones de pesos), y prácticamente sin invertir nada.Solamente el Gobierno mexicano invertirá 4 mil 500 millones de pesos para los requerimientos de la FIFA, además de los gastos de las otras ciudades sedes, según distintas organizaciones no gubernamentales como Fundar. Como dije la semana pasada, se trata de un típico negocio capitalista donde toda la inversión es pública (es decir, dinero de la sociedad) mientras que toda la ganancia es privada. Y para llevar a cabo todo este espectáculo capitalista, los países y especialmente las ciudades sedes, hacen grandes inversiones de dinero y recursos humanos, a costa de la atención de otras necesidades sociales.Para la seguridad durante las cinco semanas que durará el Mundial, el gobierno de México anunció el Plan Kukulcán que contará con 100 mil elementos de seguridad. Solamente en Jalisco habrá 15 mil elementos de seguridad. Si esos recursos se destinaran en la misma cantidad a la búsqueda en vida de personas desaparecidas o a la identificación forense, quizá no habría tantas familias llorando la ausencia de alguno de sus hijos.El Gobierno de México invirtió 500 millones de dólares en renovar el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. En Jalisco se invirtieron más de mil millones de pesos en renovación de espacios públicos, lo mismo que el gobierno de Nuevo León y de Ciudad de México. Pero con el pretexto del Mundial, los gobiernos satisfacen las absurdas condiciones de la FIFA, incluida la exigencia fascista de “limpieza social”, aunque no se le ponga ese nombre. Con el pretexto de la renovación de plazas se han retirado poblaciones que a los ojos del ente mundialista parecen desagradables, como vendedores ambulantes o indigentes.Esto por sí solo es una grave violación de derechos humanos que ocurre meses antes siquiera de que ruede el balón de futbol en la inauguración de esta competencia. Así lo ha denunciado la Red Todos los Derechos para Todos. “En distintos lugares del país hemos documentado operativos, desalojos, detenciones arbitrarias, destrucción de pertenencias, institucionalizaciones forzadas y otras acciones de control social que buscan invisibilizar problemáticas sociales, crisis humanitarias y condiciones de pobreza, así como expulsar a determinadas poblaciones de los espacios públicos. Estas prácticas suelen justificarse bajo discursos de seguridad, turismo, movilidad, ‘mejoramiento urbano’, limpieza de las ciudades y restablecimiento del orden, sin reconocer que las personas afectadas son sujetas de derechos y forman parte de las comunidades y territorios que habitan”.Por ello expresan su “preocupación por el incremento de acciones de desplazamiento forzado, desalojos, persecución a personas migrantes, limpieza social de personas en situación de calle, violencias institucionales contra poblaciones prioritarias, vulneraciones al derecho a la protesta y a la libertad de expresión, racismo, clasismo y el aumento de la militarización en las sedes” mundialistas. Ante ello anunciaron la creación de un Observatorio Mundialista de Derechos Humanos para vigilar que no se vulneren los derechos en un contexto de protesta social generalizada.Ante estas condiciones de una competencia de futbol orientada a la ganancia, con precios inaccesibles para la mayoría, muchos consideran que en los hechos la FIFA ha expropiado el Mundial a la sociedad para ponerlo en manos de una minoría privilegiada y orientado a lucrativos y jugosos negocios privados.rubenmartinmartin@gmail.com