Miércoles, 07 de Octubre 2026

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Lo que nos roba el sueño

Por: Jonathan Lomelí

Lo que nos roba el sueño

Lo que nos roba el sueño

El alza en las temperaturas nocturnas nos está robando, literalmente, el sueño a los habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara. ¿El culpable? El cambio climático.

En Guadalajara, Zapopan y Tlaquepaque, el habitante promedio perdió 43 horas de sueño al año en el periodo 2020-2025 debido a las altas temperaturas, siete de ellas atribuibles al calentamiento global.

Entre las ciudades de México con mayor pérdida de horas de sueño por las noches calurosas y la crisis climática están Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; Torreón, Coahuila; Guadalupe y Monterrey, en Nuevo León, y Hermosillo, Sonora.

Todas están por encima del promedio mundial de horas de sueño perdidas atribuibles al cambio climático. La cifra es preocupante porque, a nivel global, esa porción en 1970-1975 era de apenas dos horas anuales, frente a cinco en 2020-2025.

Haz memoria: ¿cuántas noches en esta temporada de calor tuviste dificultades para dormir? Yo podría afirmar que varias.

Por eso me pareció interesante el estudio “El cambio climático nos está quitando el sueño”, elaborado por Climate Central, un grupo independiente de científicos y comunicadores que utilizan el análisis de datos y la tecnología para comunicar el cambio climático.

Climate Central analizó mil 338 ciudades del mundo. Su metodología consistió en aplicar una relación establecida entre la temperatura nocturna y el sueño a las temperaturas reales y a un escenario hipotético sin calentamiento global.

La diferencia permitió estimar la proporción de horas perdidas atribuible al cambio climático.

El estudio y la base de datos con todas las urbes se pueden consultar en climatecentral.org. En el caso de México, se analizaron 37 ciudades.

El documento también alerta sobre el papel del cambio climático en las altas temperaturas nocturnas que dificultan el descanso. Los ciclos de sueño son más cortos y de menor calidad.

Esto también acarrea daños a la salud e impacta en el estado de ánimo, el rendimiento cognitivo, la productividad y la salud cardiovascular e inmunológica.

“Incluso reducciones modestas de sueño pueden resultar perjudiciales en el transcurso de una temporada calurosa”, remarca el estudio.

El voraz modelo económico y de consumo que tenemos como sociedad asfixia al medio ambiente: sus efectos nocivos nos mandan señales insistentes y ahora han llegado hasta nuestra almohada.

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