Miércoles, 28 de Octubre 2026

LO ÚLTIMO DE Ideas

Ideas |

Periodismo, enemigo número 1 de Palacio

Por: Raymundo Riva Palacio

Periodismo, enemigo  número 1 de Palacio

Periodismo, enemigo número 1 de Palacio

La caída de Guadalupe Taddei fue consecuencia de investigaciones periodísticas que hicieron imposible para el Gobierno y la 4T seguir encubriendo los abusos y corruptelas de la ahora ex presidenta del Consejo General del Instituto Nacional Electoral. Tras más de dos años y medio de revelaciones y varios videos que exhibieron sus presuntos conflictos de interés, Taddei se volvió indefendible. Esto permitió que se diera la ecuación natural en una sociedad democrática funcional: la prensa expone acciones inadmisibles y moviliza a los agentes de cambio. En este caso, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, fue forzada a actuar y, con ella, otras instituciones del Estado. Pero esta normalidad democrática no es normal en México.

La Presidenta sigue defendiendo a Taddei porque es una de las suyas: una pieza instrumental de la 4T en la destrucción de los órganos autónomos que servían de contrapeso al Gobierno. Todavía la semana pasada, pese a las evidencias de sus presuntas corruptelas, hubo en Palacio Nacional la tentación autoritaria de encubrir lo que había hecho, desacreditar a los medios que la exhibieron y atacarlos como mentirosos. No prosperó esa iniciativa porque era imposible ocultar sus andanzas, pero volvió a quedar claro que el principal enemigo del régimen de la 4T son los medios y periodistas críticos, a quienes no ha podido doblegar en ocho años de ataques infames y sistemáticos.

La defensa de Taddei responde a un espíritu de cuerpo, porque es una recomendada del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, otra de las herencias que le dejó. Sheinbaum parece tratar de blindarla ante nuevas revelaciones sobre los malos pasos que dio en el INE, de la misma manera que se ha embarcado en la defensa de sus correligionarios señalados por presuntos vínculos con el narcotráfico o de la caterva de incompetentes que tiene a su alrededor. Su comportamiento dentro de la secta obradorista es a prueba de toda ignominia.

El Gobierno de Sheinbaum se ha embarcado en una nueva fase para intentar frenar el trabajo de la prensa crítica, tras haber reconocido internamente que la narrativa de la 4T se está agotando. El arquitecto del discurso de odio y linchamiento contra medios y periodistas, Jesús Ramírez Cuevas, jefe de la maquinaria propagandística del obradorismo, se ha quedado sin fuerza y ha sido marginado.

Ramírez Cuevas creó una legión de youtuberos dedicados durante ocho años a atacar diariamente a la prensa crítica y a personalizar sus libelos, una estrategia que dejó de ser funcional. Él formuló el discurso de odio contra el pasado, el de los traidores a la patria, el que polarizó al país sin haber calculado que el rencor que despertaron podía volverse en su contra. El ejemplo es su patrón, Andrés Manuel López Obrador, quien desde sus últimos años en la Presidencia comenzó a ser increpado e insultado en lugares públicos. Hoy no se atreve a salir de ámbitos totalmente controlados. El mismo calvario está sufriendo Sheinbaum, quien, cuando sale de su burbuja, recibe reclamos y, en algunos casos, insultos. La investidura presidencial está horadada.

Todo tiene un costo. Ramírez Cuevas fue reemplazado en la estrategia por Iván Silva, asesor electoral de Sheinbaum, quien trazó el método de la saturación: llenar de información oficial y propaganda a la sociedad para que la sobreinformación causara desinformación. Mientras tanto, a través de una decena de casas encuestadoras a su servicio, maquila estudios de opinión que colocan la popularidad de la Presidenta por encima del 68%, aunque en encuestas no controladas por él se encuentra en la parte baja del 50% o en la parte alta del 40 por ciento.

Silva es el autor intelectual de la lista de políticos y periodistas a quienes el Gobierno acusó de estar detrás de la movilización de la Generación Z, así como de la lista negra de periodistas, influencers y ciudadanos que le habría costado el puesto —aunque aún no se oficializa— a la consejera jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde. Pero esta estrategia también se agotó: en lugar de hacer que los señalados se replegaran ante los ataques desde Palacio Nacional, los cohesionó en la crítica, pese a que algunos no se conocían o incluso tenían posiciones distintas. Lejos de retroceder, siguieron adelante y ridiculizaron la lista.

Se entiende, pero no se justifica, la molestia de la Presidenta con los medios, porque la prensa crítica le está ganando la batalla de la narrativa. Su actitud es característica de líderes autócratas de cualquier ideología, a quienes no les gusta ser observados ni criticados. Sienten que pierden legitimidad y que se afectan sus planes de control a largo plazo. Así como Ramírez Cuevas dejó de ser funcional, Silva también quedó rebasado.

La tercera fase de la estrategia de comunicación política, puesta en marcha en octubre, tiene a dos mujeres trabajando en distintos campos: Andrea de Anda, fundadora de la agencia Ojiva Consultores, especializada en comunicación digital, quien llegó a trabajar para el senador panista Ricardo Anaya, y Ana Areche Sáenz, ciudadana española que llegó a México como parte del equipo de un asesor político-electoral —recomendado por el ex presidente colombiano Gustavo Petro, vecino de Polanco—, quien, una vez terminada la primera fase de su trabajo con Sheinbaum, la dejó como enlace. Ambas han venido a revolucionar la estrategia de comunicación presidencial.

Areche Sáenz ha desarrollado un nuevo esquema de medición del impacto de los periodistas a quienes consideran más “peligrosos” por la influencia que están teniendo sus columnas o mensajes en redes sociales sobre el Gobierno y el movimiento de la 4T. El esquema se enfoca más en la penetración de los mensajes que en su reproducción. Lo que han encontrado es que un columnista no tiene necesariamente más peso por el número de seguidores y retuits, sino por el tipo de penetración que alcanzan sus publicaciones en las redes sociales.

La española diseñó un tablero en el que colocó a quienes identificó como los más influyentes, a partir de una metodología distinta de la que se aplicaba en Palacio Nacional. Esta incluye el análisis de sus redes de vínculos, que en un primer plano puede ser superficial, pero que, mediante un estudio más sofisticado, permite identificar si los columnistas sobre quienes están poniendo mayor atención en Palacio Nacional tienen alianzas con políticos de oposición o empresarios, o si forman parte de una estructura política opositora, nacional o extranjera. Como complemento de esta estrategia, se incluirían programas que sustraen datos de WhatsApp y TikTok, lo que aportaría más información sobre sus relaciones y fuentes informativas.

La intención sería encontrar la forma de neutralizarlos para frenar su trabajo, inhibirlos o cancelarlos, aunque no se sabe hasta dónde quieran llegar en Palacio Nacional.

rrivapalacio2024@gmail.com

X: @rivapa_oficial

Temas

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones