Como se veía venir, la Presidenta Claudia Sheinbaum tuvo que tomar al toro por los cuernos y entrarle a dos de los frentes de conflicto que se le abrieron la semana pasada que expuse ayer y que justo quedaron pendientes para plantear hoy.Por orden de aparición, están todas las reacciones que ha generado la aparición hace dos semanas del libro “Ni venganza ni perdón, una amistad al filo del poder” del ex consejero jurídico de AMLO, Julio Scherer Ibarra, y Jorge Fernández Menéndez. Esta publicación parece una respuesta al libro “Traición desde Palacio. El Negocio de la Justicia en la 4T”, de Hernán Gómez Bruera, publicado en junio de 2023, y donde se acusa a Scherer de manejar una amplia red de tráfico de influencias.El que más resulta afectado en el libro del ex consejero jurídico de la Presidencia, donde asegura que su amistad con AMLO resistió todas las diferencias, es Jesús Ramírez Cuevas, el ahora jefe de asesores de la Presidencia, responsable de las mañaneras el sexenio pasado y un hombre del círculo de poder más cercano al ex presidente.Ahí lo vincula con el “rey del huachicol” Sergio Carmona, asesinado en Nuevo León en 2021, y por cuyas gestiones habría financiado ilegalmente campañas de candidatos de Morena, así como por haberse apropiado de un fondo del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) para apoyar la campaña de la actual jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada.Ayer, la Presidenta cuestionada nuevamente por los señalamientos del libro, respaldó a Ramírez Cuevas al señalar que lo mantendrá en su cargo. Más aún cuando prácticamente descalificó el libro de Scherer, al afirmar que no lo iba a leer y que el ex consejero presidencial debería checar sus fuentes y documentar sus acusaciones.Sheinbaum tuvo que responder también en su rueda de prensa mañanera al caso de Marx Arriaga, destituido el viernes de la dirección general de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública, y quien se atrincheró hasta ayer en su oficina alegando que su despido era ilegal.Pese a que el allegado a Beatriz Gutiérrez Müller, esposa de López Obrador, despotricó contra su ex jefe el secretario de Educación, Mario Delgado, por “traicionar la Nueva Escuela Mexicana y el Humanismo Mexicano” forjado por López Obrador, la Presidenta tuvo un trato mucho más generoso con Arriaga que con Scherer.Pese a todos los cuestionamientos al trabajo de Arriaga en el contenido de los nuevos libros de texto gratuitos que le tocó coordinar, y en los que privilegió la propaganda ideológica sobre los principios pedagógicos, Sheinbaum dijo que era un miembro importante del movimiento de la 4T, al que se le ofrecieron distintos espacios, incluso embajadas, que él había rechazado.Así, la Presidenta sigue en el papel de equilibrista, entre las presiones externas e internas, tratando de encontrar los acuerdos que no afecten a Morena y aliados en la elección de 2027, sin contar con un equipo que le ayude como se debe en esta operación política vital.jbarrera4r@gmail.com