Donald Trump enfrenta este martes una de las pruebas políticas más importantes de su segundo mandato. Las elecciones legislativas de medio término pondrán en juego el control republicano de la Cámara de Representantes y el Senado, pero también medirán el respaldo de los estadounidenses a su administración, en medio del descontento por el costo de vida y la guerra contra Irán.El resultado definirá el margen de acción del mandatario durante los próximos dos años. Si los demócratas recuperan una o ambas cámaras del Congreso, podrán frenar su agenda legislativa e investigar decisiones de su gobierno, incluidas las políticas migratorias y el uso de recursos públicos.Actualmente, los republicanos controlan ambas Cámaras, aunque su ventaja es reducida. La Cámara de Representantes está integrada por 435 escaños y los 100 puestos del Senado tienen periodos de seis años, por lo que en esta elección se renovará aproximadamente un tercio de ellos. También se disputarán gubernaturas y cargos estatales.La contienda llega en un momento complicado para Trump. La guerra con Irán y la escalada de violencia en Medio Oriente han repercutido en los mercados energéticos y en el precio de los combustibles, mientras la inflación y la capacidad de compra de los hogares se mantienen entre las principales preocupaciones de los votantes.El precio promedio nacional de la gasolina regular pasó de 2.98 a 4.25 dólares por galón desde el inicio del conflicto. Además, una encuesta de AP-NORC publicada en octubre, mostró que 79% de los estadounidenses desaprueba el manejo de Trump sobre el costo de vida y apenas 17% respalda su gestión en ese rubro.Pese a ello, el presidente defendió la economía durante el cierre de campaña de ayer, frente al Monumento a Lincoln, en Washington. En vez de abordar los precios y las consecuencias de la guerra, destacó las obras de remodelación de la capital y calificó a los candidatos demócratas de radicales y peligrosos.Trump reconoció que los presidentes suelen enfrentar dificultades en las elecciones de medio mandato y admitió que su partido podría no obtener los resultados que espera. También insistió en que Estados Unidos atraviesa uno de sus mejores momentos económicos, pese a los indicadores de desaprobación.Los demócratas, por su parte, concentraron sus últimos esfuerzos en Estados tradicionalmente republicanos, como Iowa, Ohio, Kansas y Texas, con un discurso centrado en el encarecimiento de la vida y las consecuencias de las decisiones de la administración federal.Las encuestas previas mostraron ventajas demócratas y anticiparon una disputa por el control del Congreso. La atención se centra en Texas, Maine, Ohio, Kansas, Alaska y Michigan, donde la contienda por el Senado evidenció divisiones internas del Partido Demócrata.En ese Estado, la representante Haley Stevens sorprendió al respaldar al republicano Mike Rogers, rival de su antiguo contrincante en las primarias demócratas, Abdul El-Sayed. La decisión evidenció las diferencias dentro del partido, particularmente por las posiciones de ambos aspirantes respecto a Israel y el conflicto en Medio Oriente.Al cierre de edición, trascendió que Estados Unidos lanzó ataques defensivos contra objetivos iraníes en el Estrecho de Ormuz. El Partido Republicano está en riesgo de perder el control del Congreso de Estados Unidos en las elecciones intermedias del próximo 3 de noviembre, con pronósticos que favorecen a los demócratas para recuperar la Cámara de Representantes y una disputa más cerrada por el Senado. Las encuestas muestran ventaja para la oposición y una aprobación de 32 por ciento para el presidente Donald Trump, en medio del descontento por la economía y el costo de vida.Silver Bulletin, de Nate Silver y Eli McKown-Dawson, mantiene a los demócratas como amplios favoritos para recuperar la Cámara baja. En las contiendas por el Senado, sus promedios de encuestas les dan ventajas de 2.5 puntos en Texas, tres en Ohio, 3.6 en Alaska y 2.4 en Maine. El modelo Scrutinel asigna una probabilidad de 93 por ciento a que los demócratas obtengan la mayoría en la Cámara de Representantes y de 62 por ciento a que controlen el Senado. La posibilidad de que ganen ambas cámaras es de 61 por ciento; la de un Congreso dividido entre los dos partidos, de 32 por ciento.A partir de 200 mil simulaciones, Scrutinel proyecta 239 escaños demócratas y 196 republicanos en la Cámara baja, donde se necesitan 218 para alcanzar la mayoría. Para el Senado calcula 51 lugares para el bloque demócrata y 49 para los republicanos. Actualmente, estos últimos tienen 53 asientos frente a 47 del bloque opositor, por lo que los demócratas necesitan ganar cuatro lugares.Decision Desk HQ presenta un escenario similar, aunque con probabilidades distintas: su modelo otorga a los demócratas 80 por ciento de posibilidades de ganar la Cámara de Representantes y 58 por ciento de recuperar el Senado. Proyecta 238 escaños en la Cámara baja y 51 en la alta para ese partido.La encuesta Reuters/Ipsos, realizada del 22 al 26 de octubre, coloca a los demócratas con 53 por ciento de preferencia entre los votantes, frente a 44 por ciento de los republicanos. La ventaja de nueve puntos corresponde a una pregunta nacional sobre el partido al que apoyarían para el Congreso. El mismo estudio sitúa la aprobación de Trump en 32 por ciento, cerca de sus niveles más bajos. Sólo 25 por ciento de los estadounidenses aprueba su manejo de la economía y 20 por ciento su gestión del costo de vida. Además, 34 por ciento considera que los demócratas pueden atender mejor la economía, frente a 28 por ciento que prefiere a los republicanos.El costo de vida continúa entre los factores que marcan la elección: 73 por ciento de los consultados considera que avanza en la dirección equivocada. Reuters reportó que el aumento de los precios de la gasolina tras los ataques estadounidenses contra Irán ha pesado en la contienda. También encontró mayor entusiasmo por votar entre demócratas: 46 por ciento se declaró muy entusiasmado, frente a 30 por ciento de los republicanos.Entre sus propuestas de campaña, Trump ha prometido entregar cinco mil dólares a cada ciudadano adulto si los republicanos conservan ambas cámaras. El mandatario reiteró el ofrecimiento durante un mitin en San Antonio, Texas, el 7 de octubre, y lo vinculó con los ingresos arancelarios. La campaña también ha estado marcada por sus declaraciones sobre Irán. Durante un mitin en Nebraska, el 5 de octubre, Trump aludió a la posibilidad de que ese país destruyera Los Ángeles o San Diego, lo que provocó críticas. La Casa Blanca sostuvo que describía los ataques que su Gobierno busca impedir.Desde Bill Clinton, todos los presidentes estadounidenses han visto a su partido perder al menos una cámara en alguna elección intermedia. Clinton perdió ambas en 1994; George W. Bush, en 2006; Barack Obama perdió la Cámara baja en 2010 y el Senado en 2014; Trump perdió Representantes en 2018 y Joe Biden, en 2022.Eduardo González, académico del Tecnológico de Monterrey, prevé que una mayoría demócrata podría impulsar un juicio político y limitar la agenda de Trump. Adriana Hernández, de la Universidad Panamericana, anticipa una política exterior menos confrontativa y posibles reducciones del respaldo militar a aliados. Ambos consideran que el mandatario enfrentaría mayores presiones internas si los republicanos pierden el control del Legislativo. Estados Unidos acudirá a las urnas para renovar los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 del Senado (33 mediante elecciones ordinarias y dos mediante elecciones especiales). Los resultados pueden modificar el equilibrio de poder en Washington y definir el rumbo de la agenda política de los próximos dos años. Eduardo González, académico del Tecnológico de Monterrey. Adriana Hernández, académica de la Universidad Panamericana.De cara a las elecciones intermedias de Estados Unidos, un triunfo demócrata en ambas cámaras del legislativo llevaría un juicio político contra Donald Trump, considera Eduardo González, académico del Tecnológico de Monterrey. En política exterior, Adriana Hernández, académica de la Universidad Panamericana, anticipó un tono menos confrontativo y posibles reducciones del apoyo militar a aliados, como Ucrania e Israel.González consideró que el principal cambio, si los republicanos pierden la Cámara de Representantes y el Senado, sería la presión para sacar al mandatario de la Casa Blanca. Planteó como posibles desenlaces una renuncia o su destitución. “Yo no dudo al día de hoy que los demócratas empujen un juicio político y hagan que Donald Trump renuncie, como lo hizo Nixon, o lo corran. Yo creo que ese sería el gran cambio como consecuencia de perder las dos cámaras”, afirmó.Si ese proceso no conduce a su salida, el académico apuntó que Trump tendría mayores limitaciones durante los siguientes dos años. Estaría ocupado en enfrentar los embates políticos demócratas, lo que repercutiría en su política exterior hacia América Latina, Europa, Irán y China. Sin embargo, aclaró que una mayoría demócrata no modificaría automáticamente la relación con Irán y Ucrania. Las diferencias entre ambos partidos son más marcadas en asuntos internos que en política exterior.Para México, González anticipó menores presiones incluso si los republicanos pierden una sola cámara, porque Trump tendría que concentrarse en los conflictos internos.Hernández planteó que el avance demócrata podría disminuir la confrontación con Irán y reducir el apoyo a Ucrania e Israel, aunque no espera que se suspendan completamente los recursos y la asistencia militar. Consideró que podrían moderarse las amenazas y las exigencias a la Unión Europea para incrementar su apoyo. Advirtió, sin embargo, que ese escenario podría representar una ventaja para los adversarios de Estados Unidos.La experta también previó una relación menos confrontativa con México, pero con continuidad en las discusiones sobre el contenido regional de la producción automotriz. Apuntó que seguirían las deportaciones, aunque con un mayor peso demócrata podrían ser menos violentas y mediáticas. George W. Bush fue el último presidente estadounidense cuyo partido perdió el control de ambas cámaras del Congreso en una elección intermedia, en 2006. Sus sucesores, Barack Obama, Donald Trump y Joe Biden, también enfrentaron derrotas legislativas que dejaron al menos una cámara en manos de la oposición.El triunfo demócrata de 2006 dejó a Bush frente a un Congreso opositor durante sus últimos dos años. El 8 de noviembre, un día después de las elecciones, anunció la salida del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y propuso a Robert Gates como sustituto, mientras reconocía desafíos en la guerra de Irak.El 10 de enero de 2007, Bush anunció el envío de más de 20 mil militares adicionales. En mayo vetó una ley de financiamiento bélico que ordenaba comenzar la retirada a más tardar el 1 de octubre de ese año. CT