Un devastador terremoto de 7.4 grados sacudió hoy a Colombia, dejando al menos 111 fallecidos y un país en alerta máxima. Conocer cómo se vivieron esos interminables dos minutos es vital para entender la magnitud de la tragedia, la respuesta ciudadana y la urgencia de la solidaridad internacional.El terremoto, que alcanzó una alarmante magnitud de 7.4 en la escala sismológica, sorprendió a los ciudadanos en plena jornada, desatando el caos en diversas zonas urbanas y rurales. La información preliminar confirma que el violento movimiento telúrico se extendió por más de dos minutos, un tiempo que pareció absolutamente eterno para quienes se encontraban atrapados en edificios de gran altura, oficinas y calles transitadas. La prolongada duración del fenómeno es uno de los factores que más ha contribuido al nivel de destrucción observado hasta el momento.Durante la cobertura de la emergencia, un reconocido periodista de la cadena internacional NTN24 compartió su experiencia en una entrevista con Ciro Gómez Leyva, describiendo el evento como "muy fuerte" y sumamente angustiante. Su relato en primera persona se ha convertido rápidamente en el reflejo exacto del pánico, la incertidumbre y la vulnerabilidad que sintieron millones de colombianos ante la inmensa e incontrolable fuerza de la naturaleza. Las imágenes de los estudios de televisión moviéndose violentamente han dado la vuelta al mundo. "Fueron más de dos minutos donde la tierra simplemente no dejaba de moverse, todo crujía a nuestro alrededor", relató el comunicador, evidenciando la extrema tensión del momento mientras intentaba mantener el profesionalismo al aire. Este testimonio de primera mano subraya la enorme dificultad de mantener la calma en situaciones límite, especialmente cuando el instinto básico de supervivencia choca con el deber de informar. El periodista destacó cómo los protocolos de evacuación fueron puestos a prueba al máximo.Lamentablemente, el severo impacto de este fenómeno natural ha dejado un saldo preliminar y doloroso de al menos 111 personas fallecidas, según los primeros reportes oficiales emitidos por el gobierno. Los equipos de búsqueda y rescate, coordinados estrechamente por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), ya se encuentran desplegados masivamente en las zonas más afectadas, trabajando contra reloj y removiendo escombros con la esperanza de encontrar sobrevivientes atrapados. Las autoridades locales, en conjunto con los expertos del Servicio Geológico Colombiano, continúan evaluando minuciosamente los daños estructurales en las principales ciudades y municipios aledaños al epicentro. Se ha hecho un llamado urgente y reiterado a toda la población para que evite regresar a edificaciones que presenten grietas o daños visibles, y se mantenga en zonas despejadas, atenta a las posibles réplicas que históricamente suelen seguir a un evento sísmico de esta enorme magnitud.Para comprender a fondo la compleja situación actual en el territorio colombiano, es fundamental repasar los datos más relevantes que han surgido en las últimas y frenéticas horas. La rápida difusión de información verificada y precisa es crucial para evitar la propagación de rumores infundados, calmar a la población y facilitar las vitales labores de los cuerpos de emergencia y rescate.Este trágico y repentino suceso nos recuerda de manera contundente que Colombia se encuentra ubicada en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona de altísima actividad sísmica que exige una preparación ciudadana constante. La innegable resiliencia del pueblo colombiano, sumada a la rápida y heroica acción de los servicios de emergencia, serán los factores determinantes para superar esta profunda crisis y comenzar, unidos, el arduo proceso de reconstrucción nacional.JM