Sábado, 26 de Septiembre 2026
Internacional | Salud

Cerca de mil millones de personas viven con un trastorno mental en el mundo: OMS

Pese a la alta prevalencia de estas condiciones y de la existencia de tratamientos eficaces, la gran mayoría de los pacientes carece de acceso a una atención adecuada

Por: Oralia López

Lejos de ser casos aislados, las afecciones de salud mental constituyen una de las principales causas de sufrimiento y discapacidad a escala global. ESPECIAL / CANVA

Lejos de ser casos aislados, las afecciones de salud mental constituyen una de las principales causas de sufrimiento y discapacidad a escala global. ESPECIAL / CANVA

A nivel mundial, cerca de una de cada siete personas padece algún trastorno mental, lo que equivale a aproximadamente mil 100 millones de personas en todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define estas condiciones como alteraciones clínicamente significativas en la cognición, la regulación de las emociones o el comportamiento de un individuo, las cuales suelen ir acompañadas de angustia o discapacidad funcional en áreas clave de la vida cotidiana.

Lejos de ser casos aislados, las afecciones de salud mental constituyen una de las principales causas de sufrimiento y discapacidad a escala global.

Los distintos tipos de trastornos mentales en el mundo

La OMS destaca que existe una gran variedad de afecciones mentales descritas en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11), cada una con manifestaciones y enfoques terapéuticos específicos:

  • Trastornos de ansiedad: Afectan a unos 359 millones de personas. Se caracterizan por miedo y preocupación excesivos e interfieren gravemente en la vida diaria (incluye el trastorno de pánico, ansiedad social y ansiedad generalizada).
  • Depresión: Se distingue por un estado de ánimo deprimido (tristeza, vacío, irritabilidad) o la pérdida del interés y disfrute durante al menos dos semanas, incrementando significativamente el riesgo de suicidio.
  • Trastorno bipolar: Quienes lo padecen alternan episodios depresivos con periodos maníacos (caracterizados por euforia, hiperactividad, verborrea e impulsividad).
  • Esquizofrenia: Se caracteriza por deficiencias severas en la percepción y cambios del comportamiento, como ideas delirantes, alucinaciones y pensamiento desorganizado. Quienes la padecen presentan una esperanza de vida nueve años inferior a la población general.
  • Trastorno de estrés postraumático (TEPT): Puede desarrollarse tras sufrir o presenciar sucesos amenazantes o traumáticos. Se manifiesta a través de recuerdos intrusivos o pesadillas, evasión de situaciones relacionadas y una percepción constante de amenaza.
  • Trastornos del comportamiento alimentario: Condiciones como la anorexia y la bulimia nerviosa implican alteraciones severas en la conducta alimentaria y una preocupación obsesiva por el peso y la imagen corporal, con un alto riesgo de complicaciones médicas o suicidio.
  • Trastornos de comportamiento disruptivo y disocial: Suelen aparecer en la infancia y se caracterizan por patrones persistentes de conducta desafiante o violaciones continuas de las normas comunitarias básicas.
  • Trastornos del neurodesarrollo: Surgen durante el periodo de desarrollo temprano e interfieren con el aprendizaje y el funcionamiento social o cognitivo. Incluyen el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el trastorno del espectro autista (TEA) y los trastornos del desarrollo intelectual.

La brecha de atención: un reto de desigualdad y estigma

A pesar de que existen tratamientos psicológicos e intervenciones farmacológicas muy eficaces para la mayoría de estas condiciones, la respuesta de los sistemas de salud pública sigue siendo ampliamente insuficiente en gran parte del planeta.

Por ejemplo, solo un tercio de las personas con depresión y el 29% de las personas con psicosis reciben atención en sistemas de salud formales, lo que da muestra de la falta de cobertura.

La disparidad entre países de ingresos altos e ingresos bajos o medios condiciona gravemente el acceso a un diagnóstico oportuno y a un tratamiento de calidad.

Quienes viven con trastornos mentales enfrentan con frecuencia discriminación, estigmatización social y violaciones a sus derechos humanos, lo que frena la búsqueda temprana de ayuda.

Garantizar la salud mental no es solo un objetivo sanitario, sino un pilar fundamental para el bienestar, el desarrollo social y la equidad global.

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