Estados Unidos anunció este viernes la firma de un acuerdo marco entre Israel y Líbano, un pacto que busca abrir el camino hacia un cese permanente de las hostilidades y sentar las bases para una eventual paz entre ambos países, tras meses de enfrentamientos en la frontera norte israelí.El documento fue presentado en Washington por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, junto con los embajadores de Israel y Líbano en Estados Unidos, quienes calificaron el entendimiento como un primer paso para estabilizar la región.Sin embargo, el acuerdo enfrenta un importante obstáculo: Hezbolá, el grupo político y militar respaldado por Irán, no participó en las negociaciones y ya advirtió que no reconocerá el pacto.De acuerdo con el Departamento de Estado de Estados Unidos, el marco establece un mecanismo para avanzar en el desmantelamiento de Hezbolá, facilitar la retirada gradual de las fuerzas israelíes del sur del Líbano y permitir que el Estado libanés recupere el control de los territorios ocupados durante la ofensiva militar. Como parte del compromiso, Washington creará un Grupo de Coordinación Militar para Líbano, encargado de supervisar la implementación del acuerdo y brindar apoyo técnico a las autoridades libanesas.Además, el Gobierno estadounidense anunció un paquete de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria para apoyar la transición y atender a las comunidades afectadas por el conflicto.Durante la ceremonia de firma, el embajador israelí en Estados Unidos, Yechiel Leiter, aseguró que el objetivo final del acuerdo es alcanzar una paz duradera entre ambas naciones.El diplomático afirmó que Israel aspira a una relación normal con su vecino y señaló que el éxito del acuerdo dependerá del desarme de Hezbolá y del fortalecimiento del Ejército libanés con respaldo internacional.Por su parte, la embajadora de Líbano, Nada Hamadeh Moawad, sostuvo que el documento representa el inicio de un proceso para recuperar plenamente la soberanía del país, garantizar un alto al fuego definitivo y permitir el regreso seguro de miles de desplazados.La principal amenaza para la implementación del pacto proviene de Hezbolá.El grupo, considerado una organización terrorista por varios países y aliado estratégico de Irán, rechazó las negociaciones directas entre Israel y Líbano y reiteró que no aceptará entregar sus armas.Hassan Fadlallah, integrante del bloque parlamentario de Hezbolá, afirmó que el gobierno libanés no podrá aplicar el acuerdo sin provocar un conflicto interno y advirtió que cualquier intento de desarme podría derivar en una guerra civil.La organización insiste en que únicamente está obligada a retirar armamento de la zona ubicada al sur del río Litani, conforme a acuerdos previos y resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.El conflicto más reciente comenzó después de que Hezbolá lanzara ataques con cohetes contra territorio israelí, lo que desencadenó una ofensiva militar de Israel sobre el sur del Líbano.Desde marzo, los bombardeos israelíes han dejado más de 4 mil personas muertas en territorio libanés, mientras que al menos 37 militares israelíes han fallecido durante los combates registrados en la frontera.Las negociaciones buscan poner fin a una escalada militar que ha incrementado la tensión en Medio Oriente y que se desarrolló paralelamente a las conversaciones entre Estados Unidos e Irán sobre el programa nuclear iraní.El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó el acuerdo como un importante logro estratégico para Israel.El mandatario aseguró que su país mantendrá una zona de seguridad en el sur del Líbano mientras Hezbolá continúe representando una amenaza para la población israelí.Asimismo, confirmó que el Ejército israelí comenzará a coordinar el retiro gradual de algunas posiciones conforme el Ejército libanés asuma el control de determinadas áreas contempladas dentro del nuevo esquema de seguridad.Aunque el acuerdo representa el acercamiento diplomático más importante entre Israel y Líbano en los últimos años, su éxito dependerá de la capacidad de ambas partes para cumplir los compromisos establecidos y, sobre todo, de la respuesta que adopte Hezbolá.La negativa del grupo armado a desarmarse mantiene la incertidumbre sobre el futuro del pacto y evidencia que, pese al respaldo de Estados Unidos, el camino hacia una paz duradera en la frontera entre ambos países aún enfrenta importantes desafíos políticos y militares. EE